Mientras alguien no me diga
que mis ripios son muy malos,
no se extrañen de que siga
dándoles «aquestos» palos.
Por eso en domingo o día
que sea fiesta de guardar,
puede optar mi señoría
con ripios les torturar.
Y si les iba a contar
cualquier chirigota en prosa,
también les podrá montar
con rima la misma cosa.
Bien entendido que debe
abreviar la su parleta
para evitar que se ceben
mandándole a hacer puñetas.
Hoy, por ejemplo, ya paro,
Mas no de “parir”, ¡pardiez!
-que por varón, da reparo-,
sino de “parar”, joder.
¿O no?
2-11-2008.
