“Yo te daré, te daré, niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que yo solo sé: CAFÉ”. Así decía una coplilla que, en la década de los treinta del siglo pasado, cantaban los falangistas (¡lagarto!, ¡lagarto!). ¡Qué malos ellos! Porque eso del CAFÉ no era o se refería a esa bebida que se hace, por infusión, con una semilla que curiosamente denomínase como la propia infusión. Y CAFÉ quería decir “Camaradas, Arriba Falange Española”.
Bueno, eso a guisa de introducción. Hodierna, la copla sería distinta y entonaríamosla los progres, que no los retros, diciendo:: “Sarkosy de mis entrañas, / mi señoría te da lo que quieras/ por la sarkosilla prestada / para acudir a la cumbre / y que así España alumbre,/ sin un “¡Gracias!” ni un “¡De nada!”, / que con sueldos elevados,/ en la empresa en general, / a la crisis se ha llegado / y esto va a acabar muy mal. / Muy distinto es el salario / que, de público dinero, /se le dé a los dignatarios / que sirven a Zapatero./ Y otra vez, francés querido, / préstanos un lugar más / para que nuestra bandera / pueda también ondear”.
¿Que estos ripios son muy malos? Mi señoría lo sabe, pero siendo de regalo… ¿O no?.
16-11-2008.
