Y dijo el Presidente del Gobierno, siéndolo aún don José Luis Rodríguez Zapatero: “Yo descreo…”. Y pensó mi señoría –porque, aquí donde le tienen, mi señoría a veces piensa-: en mis setena y once años de “life”, jamás había oído lo de “descreo”, pero cuando lo dice el Ilmo. o Excmo. Sr. Rodríguez, ¡qué duda cabe que será correcto!. ¡Faltaría más…! Porque tampoco había oído lo de “insacular”, que utilizara otrora el no menos Presidente de las Cortes, Ilmo. o Excmo. Sr. Bono, y verbo era de añeja raigambre en el castellano y román paladino, con el cual suele el pueblo fablar cada quisque con su vecino, con tal de que éste no sea catalán, vasco o gallego, que para eso ellos tienen su lengua, con la que antes humedecían los sellos de Correos para los pegar en los sobres de las cartas, y en ella –en su lengua– se expresan y aun elaboran sus propios Presupuestos económicos si han de “tunear” sus vehículos, rehabilitar sus instalaciones o aumentar sus plantillas, si creen que ello procede, aunque mi señoría «descrea» que, en las circunstancias de crisis, recesión “u” lo que sea que estamos atravesando, ¿qué quieren vuesarcedes que les diga?, antójasele improcedente. Pase lo del señor Barceló de la “Capilla Sixtina” o, como dicen otros, “Caspella Moratina”, con los 6.000 millones de € de bellón «uséase» mil milloncejos de pelas, que se rumorea, para el artista; pase lo del eventual “tuneo” de los vehículos; pase lo de los sueldo de ciertas Diputaciones a personal que trabaja para algún partido; pase … todo lo que tenga que pasar y esté pasando, pero vamos, que se limpien las manos en las cortinas, eso le parece a mi señoría pasarse ya unos cuantos pueblos más de lo que aconsejan la correcta praxis y las buenas costumbres. ¿O no?
26-11-2008.
