Ya lo dejó dicho ayer este autor, el más pulcro escribidor en castellana lengua que han conocido tiempos pasados, conocen los presentes y esperan conocer los futuros. O sea, una extremosidad, algo hiperbólico, es decir, la releche, con perdón.
¿Que qué fue ello? Pongan ojo avizor a sus inolvidables palabras que, con el debido respeto, se rescriben a continuación, por no decir a renglón seguido, porque sabe Dios si principiarán en otra o en esta misma línea: “Quizá en días venideros, este grafómano pergeñe unas notas de su currículo vitae para que vuesarcedes vean el insustituible papel que podía jugar mi señoría en ese puesto. Algo prodigioso. ¿O no?«.
Así concluía el escrito de referencia. ¡Qué gozada! ¡Cuánta belleza idiomática! Y sin mentir… No como otros… Mi señoría se teme que, aun en sede parlamentaria, hay, hoy día, personas… Bueno, ya no se sabe si todos los políticos son personas o de hecho existen entre ellos algunos infiltrados que no pasan de meros homínidos deambulantes, muy generosamente remunerados, eso sí, que “tunean” todo lo “tuneable” y que nos toman el pelo a honrados contribuyentes que aportamos nuestros óbolos con el más enorme sacrificio y que luego, vayan a ver vuesarcedes… Ahora, sin ir más lejos, alguno de esos óbolos (ocho mil millones de euros, “uséase” 1 billón 331 mil 88 millones de pelas) destinado se han a algunos Ayuntamientos, al parecer para obras nuevas, aunque hay quien se teme que pueden ser para pagar deudas viejas… Bueno, mientras esa pasta no la pillen algunos concejales de urbanismo desaprensivos, aunque esa especie parece que ya está extinguida ( ¡tararí, que te vi! ),todo puede darse por “very good” (ahí va eso, tomado del “The Economist” ). Anda, que no andas nada…
¿Que do son las notas de mi “currículo vitae” para poner de manifiesto cómo uno es acreedor a ostentar -que no detentar- la cartera del Ministerio del Deporte, de nueva y no se sabe si de inminente creación? Ésas hay que dejarlas para otro día, porque vuesarcedes por hoy están ya ahítos de la culta palabrería de mi señoría, a pesar de lo bien que se expresa. ¿O no?
28-11-2008.
