Y hasta Obama vendrá, / si lo quiere pasar bien./ Y a él no le va a importar / gastarse cien mil o cien.
Habrá muchas novedades, / habrá tele digital / y habrá hasta ´municipales´ / “pa” que se pueda votar.
Porque eso sí, democracia, / ya no nos puede faltar / aunque no nos haga gracia… / ¡A jorobarse, chaval!
Democracia o demogresca, / que no se sabe qué es,/ pero ojalá que no crezca /la actual estupidez.
Díganle a los inspectores / que aquí comerán paella,/ que aquí hay buenos asadores, / que aquí la vida es muy bella.
Y que jamón como el nuestro / y vino no encontrarán / de aquel que nuestros ancestros / ya sabían fermentar.
Y aquí viene a ser lo mismo / Gallardón y socavón,/ que igual se viaja en turismo / que se pilota un avión.
Buenas viandas, por tanto; / dignas comunicaciones… / No ha lugar al desencanto, / ni a las aglomeraciones.
Y ya que el romance acaba, / hemos de fijar su precio / y este viejo, con cachaba, / no tiene nada de necio.
Por eso, mi señoría / quiere la Flor Natural / esa que darse solía / si eras vate excepcional.
Y en euros, señor Alcalde,/ con dos mil me apañaré, / que eso en tiempos de Mayalde / casi costaba un café.
Y sepa que de dos mil / no le rebajo una pela. / Mas no se ría usted de mí, / que tampoco tengo abuela.
Para derechos de autor / que genere este romance / la SGAE es un buen inspector. / Seguro que les da alcance.
¿O no?
10-05-2009.
