Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

De cómo cumplir una promesa del Debate del estado de la nación (DEN).

(o “El que da gato por liebre siempre aumenta su pesebre”).

Imagínense vuesarcedes que uno, es decir, mi señoría sapientísima, fuera o fuese (ya ha habido un gamberro que ha dicho: Mejor, ¡fuera!. Imbécil, antisistema…); fuera o fuese, decía, Presidente del Gobierno de una nación, discutible y discutida, y le ofreciera u ofreciese, gratis (aunque cueste un huevo) et amore (aunque odiase a la oposición), un Debate sobre el estado de la nación al pueblo soberano (que te lo has creído, hermano), y les prometiera o prometiese que les iba a regalar un ordenador a cada familia, para que jugaran o jugasen ellos, sus hijos y la madre que los parió (a sus hijos, claro), o sea, para que todo el mundo mundial residente en la nación en que “mí” fuese Presidente del Gobierno pudieran o pudiesen estar de jolgorio todo el día y parte de la noche. ¡Vale! ¿Y cómo iba mi Gobierno a financiar esos” ordenatas” portátiles? Pues muy sencillamente: un 25 % de su valor lo pagaría mi Gobierno; otro 25 %, la Comunidad Autónoma en que estuviera o estuviese censado el pater-familias de la unidad familiar de que se tratara o tratase; y el 50 % restante, el imbécil que haya fabricado el portátil, que no sabe uno para qué coño ha fabricado tanto cacharro, y que como no se conforme con el 50 % de lo que quería que fuese el p. v. p., se va a tener que comer, con patatas, el stok de cacharros de esos que tiene, aunque sea por lo de la crisis. Porque aunque ya va a empezar a haber “brotes verdes” en nuestra economía, para el año, digamos, 2.018, pero por si acaso… (Una aclaración: el 25 % que pagaría mi Gobierno sería financiado con un impuesto previo, por una cantidad equivalente, que se le cobraría a los ciudadanos por el concepto de “Impuesto volátil para pagar el portátil”).

¿Qué ocurre? Que, para llevar a la práctica esta medida, la tiene que aprobar el Parlamento. Y como no son muy partidarios y van a votar que no, mi señoría, que es listérrimo, ha flexibilizado la propuesta de referencia en estos términos, más o menos: ”Se les dará un portátil a quien se pueda; las Comunidades Autónomas que pongan lo que puedan; los fabricantes que hagan la rebaja que puedan y la diferencia determinará la cuantía del “Impuesto volátil para pagar el portátil y que al Gobierno de mi señoría le salga gratis”. Y así ya votan que sí los diputados de mi partido, los de los grupos de las minorías y alguna que otra jauría. Y ¡ya!

Está visto que en cuanto se flexibiliza, se logra la engañadiza. Aunque siempre hay que compensar con un «algo», claro. ¿O no?
20-05-2009.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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