(o “Tetas sólo mientras uno sea un quídam”).
Dizque la ministra Aído ha ido y ha dicho textualmente, que no testicularmente, que “Cualquier joven de dieciséis años también puede ponerse tetas”. Mas, ¿qué diría mi señoría sapientísima al respecto? Óiganlo vuesarcedes con atención:
En primer lugar, por no decir “in primis”, sepan que en esto, como en el tratamiento de cualquier otra enfermedad o dolencia, lo principal que hay que conocer es la anamnesis. ¿Y qué es la anamnesis?, le dirán vuesarcedes, incultas, a mi doctísima señoría. Y ésta, tan complaciente como siempre, les responderá: “La anamnesis es la reunión de datos subjetivos, relativos a un paciente, que comprenden antecedentes familiares y personales, experiencias y, en particular, recuerdos, que se usan para analizar su situación clínica”. ¿Se han enterado? Lo dudo, pero tampoco está uno obligado, por mucho que le paguen por estas chirigotas, a explicarlo todo de pe a pa, así es que apáñenselas como puedan. Miren, “pinchen” en el siguiente título: “Recomendando tres lecturas exquisitas”, documento escrito por mi prestigiosa pluma también, y “pinchado” que hayan ahí, lean y obedezcan al autor, que les recomendará sendos “pinchazos” en los frontispicios de las tres cuchufletas de marra. Y de aquesta guisa podrán contextualizar algunos antecedentes de la biografía de la “miembra” del Gobierno de España, cuyo todavía es Presidente el señor Rodríguez, que Dios guarde, no dirá mi señoría para bien de nuestro país, pues, a mi juicio, bien, lo que se dice bien, bien poco le está haciendo, pero sí para bien de él, que se lo debe estar pasando de miedo, a tenor de cómo parece aferrarse al sillón presidencial.
Bueno, y todo esto viene a cuento para que vuesarcedes adviertan que a la ministra de Igualdad le da igual ocho que ochenta y que no ha leído o practicar no quiere aquello de Unamuno, don Miguel, que nos dejó dicho: “Escudriñad la lengua, que la lengua lleva a presión de atmósfera seculares el más rico aluvión del espíritu colectivo. Escudriñad la lengua”. Y de ahí, que diga lo que dice, la pobre. Pobre semánticamente hablando, que desde la perspectiva económica seguro que estará montada en el euro. Y luego, cuando deje de ser ministra, igual la “encajan” en la UE. Pero de cualquier forma, ella, siendo ministra como es, quizá conviniese que dijera, en lugar de «tetas«, “glándulas mamarias”; deje la utilización de la palabra “tetas” para uso de mi señoría, que todavía no es ministro y por eso hasta se ha permitido escribir cuchufletas con títulos tan improcedentes como el de “Culo, pedo, caca, pis” En efecto, hasta que no me den la cartera (pero cuándo, ¡coño!) mi señoría goza de plena libertad. ¿O no?
27-05-2009.
