Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Del modesto sueldo de los eurodiputados…

(o “¿Por qué no hacemos una colecta para gente tan selecta?”).

Bueno, a ver si nos aclaramos. Mi señoría está mosca perdido desde hace años, porque se teme que los políticos en general y los que están en el Gobierno más en particular nos engañan cuando quieren y como quieren, acerca de todo lo que les da la gana. Y los «mass media» o medios de comunicación de masas, no digamos. Sí, otro tanto para otros tontos. En efecto, para vuesarcedes y para mi señoría , a pesar de que uno (y lo soy) sea un genio. Y ya saben: «sólo los genios somos modestos».

¿Quién y acerca de qué va a considerar, en esta chirigota, mi omniscia señoría (no se rían, ¡coño!) que le engaña o que nos engaña? Pues está chupado: o el señor Albiac, don Gabriel, ilustre periodista entre otra serie de quehaceres de prestigio, o el señor Samper, don Ignacio, licenciado en Derecho por la U. Autónoma de Madrid y en CC. Políticas por la Complutense y Director de la Oficina del Parlamento Europeo en España. Bueno, pues este señor, en ”Cartas al Director” del periódico ABC, de Madrid, precisamente de hoy, pág. 12, pone “cual no digan dueñas” al señor Albiac, porque éste escribía ayer, lunes, en el mismo diario, pág. 10, un artículo titulado “Si a esto llaman Europa…” cosas como “… El sueldo de un diputado europeo acaba de ser duplicado. Unos 19.000 euros (sí, más de 3 millones de las antiguas pesetas, para los, como yo, antiguos) mensuales, prebendas -muchas- aparte. Es, lo reconozco, un excelente argumento para ser europeísta”. Y, sin embargo, el Director de la Oficina del Parlamento Europeo en España, don Ignacio Samper, en la carta mencionada, que llama “Aclaración” dice que “… Este salario -el de los 19.000 euros de que hablaba don Gabriel Albiac- se cifra en 7.665 euros brutos al mes (al que se le aplican los correspondientes impuestos sobre la renta)…” Y luego, en correspondencia a las que, además de las lindezas dichas, escribió el señor Albiac, el señor Samper también aporta su particular repertorio.

No, si mi señoría lo único que quiere saber es quién dice la verdad. Claro que si los citados «ut supra» se lo proponen, son capaces de demostrar que tanto uno como el otro están en lo cierto. Y alguno -o los dos- nos estará engañando… ¿O no?

9-06-2009.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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