(o “Enfrentarse al empresario es un error planetario”).
El pasado día 5, o sea, five, que decimos los indígenas de Puerto Hurraco que no sólo no hemos ido a Inglaterra sino que a Gibraltar, tampoco, hasta ver qué pasaba con las aguas jurisdiccionales de sus inmediaciones, y ello porque hemos estudiado a fondo su lengua, o sea, la de la Gran Bretaña y sus alrededores, ambos inclusive; el pasado día cinco, decía con toda la razón mi señoría, ya escribió este mago del español una chirigota o cuchufleta intitulada “Anda, ven a la ´mani´ y remunerarete”
Pueden haber sucedido hechos horribles en España de los que no hayan tenido la culpa ni el expresidente Bush, ni el exidem Aznar, pero ¡qué poquitos!Mi señoría, como conocido investigador de… Bueno, de todo, porque uno ya, a estas alturas, ¿sobre qué no ha investigado, a ver? Sin embargo, reconozco que hay acaecimientos sobre los cuales mi señoría no ha profundizado suficientemente en sus indagaciones como para pronunciarse, por ejemplo, sobre si Gibraltar tiene aguas jurisdiccionales o no, y ello a pesar de haber participado personalmente en el Tratado de Utrech, firmado en dicha ciudad holandesa, allá por el año de gracia de mil y setecientos y doce. Por eso ahora, cuando dizque el ministro del Interior ha presentado excusas a mister Caruana por el incidente de los guardias civiles y demás, uno se calla y no dice ni pío. Pero ni Pío Baroja, ni Pío Cavanillas, ni Pío … Torres que, por cierto, es un buen amiguete, al que saludo desde aquí, encantado.
Pero vayamos al grano, por no decir al forúnculo. Mañana, sin ir más lejos, va a haber una manifestación de los dos sindicatos mayoritarios, ambos inclusive y si a mano viene. Este autor, por su parte, ya publicó una famosa cuchufleta o chirigota, titulada “Anda, ven a la ´mani´ y remunerarete”, como queda dicho «ut supra» -ya la habrá leído, por supuesto-, en que narró el hecho imperdonable de un joven que, encaramado en la tribuna de oradores de la Cámara Baja, improvisó una perorata que, por estimarla políticamente incorrecta, mi señoría no la va a repetir en esta parleta. Ha, sin embargo, de aclarar una frase que pronunció el infrascrito afeándole a los sindicatos que “se dediquen a bailar el agua a…” ¿Qué es “bailar el agua”?, me preguntarán vuesarcedes. Para mí que es tanto como halagar, someterse o adelantarse a los deseos de otro. Vean, si no, lo que decía Sancho, en el capítulo IV, 2ª parte del Quijote: «Pero sobre todo aviso a mi señor que si me ha de llevar consigo ha de ser con condición que él se lo ha de batallar todo y que yo no he de estar obligado a otra cosa que a mirar por su persona en lo que tocare a su limpieza y a su regalo, que en esto yo le bailaré el agua delante».
Y habiendo hablado don Miguel, lo mejor es que mi señoría calle. ¿O no?
11-12-2009.
