(o “Si se gasta poca pasta, la Presidencia es nefasta”).
La prensa de hoy (ABC, edición de Madrid, portada)va y dice, dice: “Zapatero confiesa que no vio la crisis…” Bueno, ¿y qué? ¿Vuesarcedes no han sido víctimas nunca de una «pérdida de visión transitoria con atisbos de nocturnidad obscurescente»? Y sigue (ibídem): “…Pero vaticina ahora que la recuperación económica en España llegará a finales de año”. Y ¿por qué no? ¿Creen vuesarcedes que la “lapsuspatía presidencial” es una dolencia recidivante que le va a aquejar de nuevo al todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, que eslo por detrás y por delante, por mor de su buen talante? Seamos serios, por favor, “uséase” please (léase “plis”). Aun en el peor de los casos, es decir, aunque el infrascrito prócer de la política mundial llegara o llegase a tener una recaída de agárrate que hay curvas en su mentada “lapsuspatía presidencial”, ¿qué podría ocurrir, eh? ¿Que no llegara o llegase la dichosa recuperación económica? ¿Y qué? Pues a toro pasado, es decir, dentro de un par de años, por ejemplo, ambos inclusive, si a mano viene y aunque esté feo decirlo, va el prócer mentado y confiesa que falló su vaticinio, y “point”, que diría monsieur Sarkosy.
¿Los parados? “J” pero “c”, por no decir, jodidos pero contentos, porque en la misma fuente (ya se sabe, ibídem), el inminente biPresidente (pues seralo el señor Rodríguez, si no “en menos que canta un gallo”, en menos de veinticuatro horas) ha anunciado que tiene como “obsesión” la creación de puestos de trabajo -anda que si no llega a tener esta “obsesión”, ¿en cuántos “sin trabajo” andaríamos, si con ella (con la “obsesión”) estaremos situados en los cuatro con five o los five millones… -. Hombre, podría “desobsesionarse”, pero transcurrido cierto número de años, lo confesaría, y ¡asunto resuelto!
Mas…, ¡alegría!, ¡alegría!, ¡alegría!, que esta noche es noche vieja y comeremos almejas.
Conclusión: Hace menos de un mes, se colgó aquí la chirigota “¿Al Presi no le van las cuentas del Gran Capitán?”. Pues bien: entristeceríase todo el mundo mundial y, por ende, vuesarcedes y mi señoría, si la respuesta fuera o fuese negativa. Han de gustarle esas cuentas, porque ¿qué mejor contestación a los contribuyentes que una, mutatis mutandis, análoga a la de don Álvaro al Rey?:
-Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados; por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados; por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados; por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados; y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del Rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados.
Ni que decir tiene que, gracias al mutatis mutandis habría que hacer desaparecer “las limosnas para que los frailes y las monjas rezasen”, pues no en vano estamos en un país aconfesional. Pero por lo demás, cuanta más pasta se gaste, mejor irá la Presidencia. Hay que huir de la abstinencia. ¿O no?
31-12-2009.
