(o “Entre votar y vivir, ¿cabe decidir?”).
La mayoría de las personas mayores (¡prohibido llamarnos ancianos!)que vivimos en España, cuando leemos u oímos que ocurren cosas, no sólo en nuestro país sino también en el mundo mundial no solemos darle demasiado crédito a los eventos que se nos cuentan porque unos son sencillamente mentira, otros, verdades a medias y, finalmente, algunas son verdad. Éstas, en efecto, son más bien pocas y, por añadidura, frecuentemente inverosímiles.
Ante un panorama tan variopinto, sobre todo nosotros, los mayores, las pasamos canutas, por no decir lo que resultaría de la sustitución, en el vocablo canutas, del can o perro por una sola letra: la P, mayúscula y todo, signo gráfico éste que compone el alfabeto de nuestro idioma y que tan famoso lo ha hecho uno de nuestro grandes políticos actuales, don Alfredo P. Rubalcaba, a la sazón Vicepresidente 1º del Gobierno del Reino de España, cuyo Presidente sigue siendo todavía el no suficientemente ponderado por su excelente gestión en pro de la buena gobernanza de esta nación, discutible y discutida, que dice llamarse, y de hecho se llama, señor Rodríguez. Y al preguntar vuesarcedes que si el Vicepresidente a que aludido ha mi señoría es por casualidad el que hasta hace poco hacíase llamar Pérez Rubalcaba, he de responderles y les respondo que “yes”, y que trátase además del flamante candidato que el PSOE va a presentar para el cargo de la Presidencia del Gobierno, en las próximas elecciones generales, dado que el señor Rodríguez ha decidido, o decidido han sus conmilitones que estaban de él hasta los mismos…, no sabe uno si decir huevos o genitales, ya que el consonante de conmilitones sería más escandaloso aún, pero a buenos entendedores no hay que rizar el rizo semántico con sinónimos, circunloquios, digresiones, giros dialécticos o perífrasis retóricas para que se enteren de lo que este comunicador informarles quiere.
Dicho lo que antecede, que no es poco si bien se mira, y haciendo alto o dando por finalizado el cachondeo, la befa, la jarana, la zarabanda, el jolgorio, la francachela o el pitorreo que embargado ha a mi señoría hasta este instante, quiero que vuesarcedes presten atención y me manifiesten su sentir ante un serio problema, por no decir ´poblema´, que sería quizá más adecuado, aunque asaz incorrecto en mi académico “modus dicendi” o “loquendi”; me manifiesten, reitero, cómo interpretan, si interpretación lógica ha, que el TC o Tribunal Constitucional haya diagnosticado “de inmediato” la constitucionalidad de un partido político y, por el contrario, lleve un año sin informar al pueblo soberano si una Ley, como la “de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo”, de la que depende la legalidad o ilegalidad de que las madres puedan, con la Ley en la mano, contratar a asesinos que maten a sus hijos antes de que nazcan. Díganle vuesarcedes a mi señoría si lo segundo, lo de legalizar o ilegalizar la pena de muerte de los “nascituri” es más importante que dictaminar si un partido político es o no constitucional. En la Comunidad de Madrid, en el 2.010, se asesinaron, legalmente (?), 24.500 criaturas antes de nacer; en el 2.009, 24.300. Si es que lo de matar es irreversible y son 200 muertos más… ¿O no?
6-07-2011.
