(o “Pero…, ¿qué tienen ellos que no tenga uno?”).
Luego dirán vuesarcedes que es que me irrito sin motivo… En efecto, los más jóvenes se tienen que ir al extranjero, a buscarse las judías (o alubias), porque aquí hay un paro de casi el 30% para ellos… Bueno, pues que se vayan. Más tonto es el Gobierno español si se dedica a preparar mano de obra –dícho sea esto en el sentido más amplio-, a fabricar peor o mejor universitarios, doctores y posgraduados (sí, más bien peor, pero bueno…), con el coste económico que eso supone, y una vez obtenidos sus correspondientes grados aquí, “flay”, “flay”…
Pero, ¿cómo tenemos unos gobernantes tan tontos o tan inútiles que ven impertérritos (del lat. imperterritus, sí) que esto está aconteciendo continuamente, desde que empezó lo de la crisis superfragilistaespialidosa ésta, y los tíos (and tías, como dicen los que no saben español) no reaccionan… Le digo a usted, “agente de movilidad urbana” (antes, «guarda de la porra»), que esto es de expeler naturalmente la orina y no echar partícula de forma esferoidal o, como dice la gente inculta –entre la cual, igual se encuentran muchos de vuesarcedes– es de mear (con perdón) y no echar gota. Pero no para ahí la cosa. Dejen a un lado a ese 30 % de “personas jóvenes que no trabajan” (que es como se debe decir, y no “que están en el paro”, como incorrectamente ha dicho mi señoría ´ut supra´ y por lo que les ruego que me disculpen); dejen , repito o itero, a un lado a los jóvenes y consideren a los que ya no somos tan jóvenes. ¿Qué ocurre con la gente de la edad de mi señoría? No lo saben, ¿verdad? ¿Que no saben cuál es mi edad? Ni les importa, pero créanme si les digo que, según todos los indicios, el porcentaje de “ personas que no trabajan”, de mi quinta, es el 100 %. Bueno, pues ahora, que de hecho ha habido varias oportunidades, porque entre el triunfo de la derecha en mi tierra (Extremadura, claro) y la cosa esta de la minicrisis a nivel nacional por lo de que el señor Pérez, ministro él del Interior and Vicepresidente 1º del Gobierno del Reino de España, cuyo sigue siendo Presidente el señor Rodríguez; el señor Pérez, digo, como va a ir de candidato a la Presidencia del susodicho Gobierno por el PSOE, y no estaría bien visto que siguiera o siguiese de Vicepresidente 1º, de ministro del Interior, de Portavoz, etc. En vista de lo cual, el señor Rodríguez ha aceptado la dimisiones que le haya presentado el señor Pérez, ha aniquilado o reducido a la nada la Vicepresidencia 1ª (sólo quedan las otras dos), la portavocía gubernamental pasa a don José Blanco, que además sigue siendo ministro de Fomento, y asciende a ministro del Interior don Antonio Camacho, hasta ahora el “número dos” de dicho departamento. En fin, que ha habido movida tanto a nivel autonómico, en Extremadura, como a nivel nacional, y si hubiera o hubiese habido interés por sacar a mi señoría del colectivo de “los que no trabajan”, podía estar uno, a estas horas, de ministro, de consejero o incluso de portavoz , que aunque me esté feo decirlo, la verdad es que el aire expelido de los pulmones produce en mí, al salir de la laringe, una correcta vibración de la cuerdas vocales (¡anda!, para que se vayan enterando…).
No, si mi señoría no culpa a nadie, pero, ¡coño!, que lleva uno setenta y trece años queriendo iniciarse en la política, por si en ella estaba su futuro y…“what if want rice, Catherine!”; eso, ¡que si quieres arroz, Catalina!
Y lo que no va a hacer mi señoría es irse al extranjero, como los más jóvenes, a buscar curro. Pero estos empleadores me están cansando ya, porque no hay derecho, ¡caramba! Si además, a uno le da igual que sea con la derecha o con la izquierda… Bueno, claro: ahora, lo de la izquierda sería un suicidio, porque vienen los otros, y ¡a la prostituta, por no decirlo más breve, calle! Y tampoco es eso. Mi señoría no se merece que le tomen el pelo. Uno tiene escritas varias chirigotas de estas en las que expone sus condiciones para contratar sus servicios, y conviene que se conozcan, porque en definitiva, cada vez que el país pierde la ocasión de contratar a mi señoría es un perjuicio que se le está infiriendo a España. ´Pinche´ en “Siempre quise ser ministro”, en “Mi ministrabilidad también se ofrece a la oposición”, en “A que tampoco ahora me hacen ministro…” y en… En nada más, porque correrían graves riesgos de fenecer por mor de un coma chirigotesco. ¿O no?
11-07-2011.
