Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

De inocentada, ferrocarriles y una carta

Mi señoría no sabe hasta qué punto hoy se pueda publicar cualquier noticia por muy `fake´ que sea porque luego, con decir que se trataba de una inocentada, el asunto se da por zanjado. O sea, que si a uno de vuesarcedes le da por notificar que ahora, en España se vive ´de prostituta progenitora´, por no decir ´de puta madre´(que siempre resulta como más basto, tosco, grosero o qué sé yo), a vuesarcedes no les va a pasar nada. Y cuando mi señoría dice nada es nada. Y se acabó. ¿Es eso, sin embargo, verdad? Pues rotundamente: no. Y como también cuando uno dice que no es no, pues ya se sabe: a Murcia en AVE. Sí, sí: a Murcia precisamente porque a Badajoz, por ejemplo, según el tendido vial que hay desde que aquello era MZAMadrid, Zaragoza y Alicante-, que pasaba por Ciudad Real, Almorchón y Mérida; a Badajoz no puede ninguno de vuesarcedes desplazarse en AVE, ya se sabe. Perdóneseme este dato concreto de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (¡olé!), pero mi señoría sabe de esto no porque sepa de todo -que también- sino porque es natural de un pueblo extremeño, Monterrubio de la Serena (¡qué pena!), acerca del cual y de sus migas -me importa una higa- le dediqué una crónica que, aun consciente de que no les interesa a vuesarcedes, a endilgársela voy a todos (y a todas que inútilmente diría un socialista de estos de ahora que desconocen la lengua), aunque se la dirigí a mis coterráneos o conterráneos que de las dos formas decirse puede, y publicose en la wed de “No eres de Monterrubio de la Serena si…” Y esto es lo que decía:

“Queridos paisanos, ayer comí miga s en Madrid. Es la segunda vez este año: a la vuelta del verano y ayer. En efecto, regresando del presunto veraneo, no sé si porque estaba en la ruta de regreso o porque los conductores de la familia forzaron la ruta en cuestión, el caso es que a mi acabaron llevándome a un restaurante que, una vez ubicados en él, supe que estábamos en “el Goloso”. (Esto del Goloso a mí -no sé por qué- me recordó una zona del campo de ahí. ¿Hay en Monterrubio alguna finca o algún cortijo o algo así que se llame “el Goloso” como existen otros que se llaman el Ojuelo, el Canchar , Aguasanta, etc.?). Y es que allí, en “el Goloso”, que estimo que puede estar a unos 12 o 15 Kms. de Madrid, en la terraza del restaurante concurrimos una retahíla de hijos, nietos y biznietos de toma pan y moja, de mi amplia familia. Y comprobando que uno de los platos del menú eran las migas, ni que decir tiene que uno las cató. No sabían, es decir, no tenían el sabor de las que comía uno en los años treinta o cuarenta de siglo pasado ahí, en Monterrubio, en casa, como las preparaba mi abuela pero… Sí, éstas, es decir las migas de aquí “del Goloso” las servían con un huevo; sin embargo, aquellas de mamá Práxedes -mamá Placeres la llamábamos toda la familia-, aquellas las solíamos comer acompañadas de varias viandas como pimientos asados, ajos pelados partidos y fritos, sardinas asadas o fritas, trozos de chorizo también asado o frito e incluso en ocasiones con uvas recién cogidas de la parra que teníamos en el patio de casa. Lo que recuerdo es que nunca las tomábamos con huevo frito como aquí. Y otra modalidad que comíamos entonces, ahí, en el pueblo, en aquellas fechas, era la de ´las migas canas´, es decir, una vez que se había comido uno el plato fuerte de las migas con los distintos ingredientes citados, luego se podía elaborar fácilmente un postre, que a mi me encantaba, que consistía en mezclar una pequeña cantidad de las migas -ya solo migas, sin acompañamiento de las fruslerías que he dicho- con leche en abundancia y un poco de azúcar. En efecto, a eso es a lo que, al menos en nuestra casa, llamábamos ´migas canas´. Ahora, en el restaurante “del Goloso” no creo que tuviesen esta modalidad.

Y eso que acontecía tanto en “el Goloso” como en el pueblo, en aquellos años de ´maricastaña´, ayer se repitió la posibilidad de que uno comiese o ingurgitara de nuevo un plato de migas. Consciente una de mis hijas de mis comentarios en torno a que me gustaría saber dónde se podría comer migas en Madrid mismo, sin tener que desplazarse 15 o 20 kms. de la capital, es decir, en el casco urbano de la villa; una de mis hijas, repito, debió recurrir a Google o similar y me dijo antier que ya sabía en qué sitio, dentro de Madrid, se podía comer migas, y que en vista de ello había reservado mesa en el establecimiento sin saber de él otra cosa que su dirección y que, más que restaurante, era una casa de comidas.

Y ayer, en efecto, fuimos mi heredera -de deudas- y yo, y yantamos migas en Madrid ciudad.., La casa de comidas era un establecimiento digamos popular, con una clientela modesta, del barrio, y ofrecían solo migas y otros dos platos -pescado o carne- con postre o café.  Era como un menú o plato del día que costaba 15,00 €, es decir, el precio popular también. Y estas cosas populares ya se sabe cómo suelen ser: ni camareros uniformados, ni mantel en las mesas, ni nada de eso. Sin embargo, como contraste, las paredes de la estancia estaban llenas, qué digo llenas, repletas de marcos colgados con fotografías. ¿De qué? Pues supongo que de escenas de las familias de los dos señores que, a guisa de camareros, atendían a la clientela y de algunos famosos que en alguna ocasión hayan repuesto allí sus fuerzas pese a su carácter popular quizá excesivo que citado he.

Que esta parleta sirva para mis paisanos como testimonio de que ando aún por este mundo, de que mi afán por comer migas se ha visto satisfecho repetidamente y de que todavía no ha surgido la persona que, dada mi reducida movilidad, ose llevarme ahí, a pasarnos una semana al menos, recorriendo los lugares en que se desarrolló mi infancia. Cuando a veces sugiero estos deseos míos surgen las excusas de que qué voy a hacer ahí, si ya no voy a conocer a nadie, si es que ahora allí -en el pueblo- debe estar haciendo un frio terrible (en verano, si sigo en este mundo y se me ocurriera sugerir el viaje, seguro que me dirán que está haciendo un calor asfixiante). Nada: paparruchas. ¿O no?”.  

 

9-12-2022.

Así, con fecha y todo para que nadie piense que estoy beodo. Y nada más. ¿O no? Sí, esto es como el amén de mis crónicas. ¿O no?

 

28-12-2021

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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