Incapaz de encontrar vida

(PD).- «Has visto todas esas películas de ciencia ficción, has escuchado tantas historias que crees que puede haber algo. Y allí estábamos algunas noches, observando las fotos que llegaban, franja a franja, esperando que de un momento a otro apareciese un monstruo. Pero nunca apareció».

Estas palabras, pronunciadas por un científico que seguía a la sonda Viking, que en los años 70 llegó por primera vez a la superficie marciana, resumen la sensación ambivalente que los científicos de la NASA han experimentado a lo largo de estas cinco décadas.

Por un lado, la ilusión de encontrarse con nuevas formas de vida. Por otro, la decepción de comprobar que la misma ciencia que les había llevado tan lejos era incapaz de desmentir que estamos solos en el Universo.

Misiones como la propia Viking, Pioneer o Voyager en los años 70 y las que han alcanzado Marte en la última década han supuesto un gran avance científico, pero también han evidenciado que, por ahora, la vida, tal y como la conocemos, solo existe en La Tierra dentro de nuestro Sistema Solar.

La esperanza de las ‘supertierras’

Por eso, la gran esperanza ahora está más allá del Sol, en los llamados exoplanetas, que se han ido descubriendo en una progresión casi geométrica en la última década.

Vivimos en una galaxia con miles de millones de estrellas, que a su vez forma parte de otro conjunto de miles de galaxias con otros millones de estrellas. Por tanto, desde el punto de vista estadístico, la posibilidad de que haya vida está más abierta que nunca. Pero la vida es frágil.

Así las cosas, la gran pregunta es si a estos 50 años de frustración colectiva le seguirán otros cincuenta más o si en las próximas décadas confirmaremos la existencia de otros seres vivos, aunque sea en un estadio mucho menos evolucionado.

«Una vez que es posible que haya vida, es probable que ésta exista y sobreviva. Me gustaría pensar que no somos únicos y para eso 50 años es tiempo de sobra», defiende Ignasi Ribas, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que recuerda que hace 50 años «estábamos aún con el Sputnik».

Presencia de biomarcadores

Esta afirmación no es un brindis al sol. Ribas dedica su actividad científica precisamente a la búsqueda de planetas habitables y, sobre todo, habitados, en toda la galaxia. Una tarea que parece pura ciencia-ficción, pero detrás de la cual hay un proyecto científico internacional que busca la vida en el universo a través de biomarcadores.

«La vida se puede observar desde fuera solo viendo la atmósfera, ya que hay una serie de elementos particulares de los lugares donde hay vida, que se manifiestan en una serie de desequilibrios, como el que haya metano y oxígeno juntos», relata Ribas.

Hasta que cuente con los instrumentos necesarios, el investigador español tiene que conformarse con la detección de ‘supertierras’, planetas que giran alrededor de una estrella similar al Sol y que tienen características similares a La Tierra.

La última, la ha descubierto él junto con su equipo en la Constelación de Leo, en un hallazgo de relevancia internacional

¿Tecnología insuficiente?

«No apostaría a que dentro de 50 años se encuentra vida en otro planeta, porque el número de estrellas que podemos ver será muy limitado», replica Agustín Sánchez Lavega, catedrático de la Universidad del País Vasco y miembro del Consejo Asesor de Exploración del Sistema Solar de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Con Sánchez Lavega habla la voz de la experiencia. Su equipo ha trabajado en la misión Mars Express, en la Cassini-Huygens y ahora en la Venus Express.

«En los años 50 se pensaba que había vida en Marte y luego llegaron las primera naves y se vio que no. Fue muy frustrante y ahora puede pasar los mismo», advierte el investigador vasco, que cree que será necesario buscar muchas supertierras para encontrar algún resto de vida.

«Con la tecnología que tenemos hoy en día no creo que la encontremos», recalca.

Vida bacteriana

En lo que ambos coinciden es que el tipo de vida que se podría encontrar sería muy poco evolucionada.

«En el ejemplo terrestre ha habido una evolución continua, con una serie de sucesos casuales que han determinado la aparición de vida inteligente», recuerda Sánchez Lavega.

«Probablemente la vida que encontremos en las supertierras será vida bacteriana. Los planetas habitados tardan mucho tiempo en albergar vida evolucionada», reconoce Ribas.

Eso sí, para encontrar a esos amables y superinteligentes ‘marcianos’ siempre nos quedará mandar señales de radio. Como dice Sánchez Lavega, «es tan probable que contesten como que te toque el Euromillón, pero si lo consigues sería la ‘repanocha'». Así pues, ¿hay alguien ahí?

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