El estrés hace que las células madre que controlan el color de la piel y el cabello se dañen

La ciencia demuestra que el estrés sí saca canas

La ciencia demuestra que el estrés sí saca canas
Canas PD

Lo que parecía una simple broma, ha sido demostrado por la ciencia. A pesar de que las canas suelen estar relacionadas con la edad, su pronta aparición era vinculada con el estrés que generaba una situación o persona. Ahora, se ha comprobado que se trata de algo más serio que un mito urbano.

Un grupo de investigadores estadounidenses (universidad de Harvard) y brasileños (universidad de Sao Paulo) confirma que no solo la vejez es la culpable de un pelo canoso sino también el estrés. La investigación, que se mostró en las páginas de la revista Nature, explica por qué esta condición mental afecta el color del cabello y revela una potencial solución para frenar la temida aparición de las canas.

El descubrimiento fue totalmente casual. Mientras se experimentaba con ratones, notaron que, tras un intenso estrés, las células madre que controlan el color de la piel y el cabello, se habían dañado.

Los científicos aclaran que, más o menos, el proceso ocurre así: el dolor en los ratones provocó la liberación de adrenalina y cortisol, haciendo que sus corazones latieran más rápido y la presión arterial aumentara, afectando el sistema nervioso y causando un estrés agudo. Este proceso aceleró el agotamiento de las células madre que producían melanina en los folículos capilares. Y, así, el pelo se les puso blanco.

El hallazgo fue sorpresivo para los investigadores pues no tenían claro cómo el estrés podía afectar realmente los pelos de nuestras cabezas. Ahora, aseguran que vale la pena explorar más sobre esta materia para desarrollar un medicamento que evite la pérdida de color del cabello debido al envejecimiento.

Las canas en hombres y mujeres pueden aparecer en cualquier momento a partir de los 30 años. El envejecimiento y los genes han sido los dos factores que, hasta ahora, se conocían que afectaban su posible aceleramiento.

En otro experimento, los investigadores descubrieron que podían bloquear los cambios dándoles a los ratones un antihipertensivo, que reduce la presión arterial alta. Y al comparar los genes de los ratones que sintieron dolor con los de otros ratones, identificaron la proteína involucrada en causar daño a las células madre por el estrés.

Cuando se suprimió esta proteína -llamada Quinasa Dependiente de Ciclina (CDK, por sus siglas en inglés)-, el tratamiento evitó un cambio en el color de su pelaje. Esto deja la puerta abierta para que los científicos ayuden a retrasar la aparición de canas atacando a la proteína CDK con un medicamento.

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