Con dieta o ejercicio

¿Cómo contrarrestar el gen de la obesidad?

Lo ha demostrado un estudio científico llevado a cabo en once países

El estilo de vida es más importante que el propio perfil genético

El estudio, publicado en The British Medical Journal (The BMJ), ha analizado los datos de casi 10.000 participantes pertenecientes a 11 estudios. «Entre ellos se observó que aquellos que poseían el gen FTO -y estaban por lo tanto predispuestos genéticamente a sufrir obesidad- tenían inicialmente algo más de peso -0,89 kg.- que aquellos que no poseían este gen y que constituían la línea base del estudio», indica la catedrática de Fisiología del campus pamplonés Amelia Martí.

Sin embargo, dice, «ambos perfiles respondían igual de bien a las estrategias para perder peso, lo que indica que la genética no imprime una diferencia», y subraya que ,»de hecho, el estudio confirma que los factores del estilo de vida, que podemos modular, son más importantes que el propio perfil genético».
Un tercio de la población mundial, con sobrepeso

Martí apunta que este hallazgo resulta «particularmente relevante» dado que el sobrepeso y la obesidad «es una grave carga para la salud pública, su prevalencia está aumentando» y afecta ya a «más de 2.000 millones de adultos, un tercio de la población mundial». La especialista navarra aboga por ello por «desarrollar con urgencia, estrategias más eficaces para la prevención y el manejo de la enfermedad», un objetivo para el que este estudio «arroja luz» sobre dudas relacionadas con la importancia de la genética en el desarrollo y la solución de la enfermedad.

«Según hemos podido comprobar, tras la intervención de pérdida de peso no había ninguna diferencia en el índice de masa corporal, la circunferencia de cintura o los kilos perdidos entre los participantes con propensión genética y el resto, tampoco por origen étnico, sexo, índice de masa corporal inicial ni edad», destaca la investigadora.

Y comenta que los resultados obtenidos indican que el abordaje del problema «debe centrarse en la mejora de los hábitos de vida, la adquisición de patrones de alimentación saludable, como la dieta mediterránea, y la actividad física».

«Todos ellos de forma conjunta son eficaces para perder peso de forma sostenida con independencia de nuestros genes», asevera Martí.

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