LAS BOLSAS TÉRMICAS, NUESTRO MEJOR ALIADO

Cómo conservar los helados y lograr su óptima textura: la clave definitiva

Los cambios bruscos de temperatura pueden hacer variar la consistencia del producto, por lo que debemos evitarlos en la medida de lo posible

Cómo conservar los helados y lograr su óptima textura: la clave definitiva

Los helados son uno de los manjares fríos más socorridos durante la época estival y, aunque no cabe duda de que los artesanales son una auténtica delicia, no siempre podemos acceder a ellos, siendo los industriales una alternativa muy práctica.

Es muy frecuente que, si adquirimos este producto en cualquier comercio para consumirlo en otro momento, su textura se vea afectada en el trayecto hasta la vuelta a la congelación; por ello, y porque debemos hacer de esta experiencia (la de degustar este capricho) algo plenamente satisfactorio, hay que prestar especial atención a los cambios bruscos de temperatura y tratar, en la medida de lo posible, que el postre no supere los dos grados.

Ya que son precisamente los choques térmicos los que pueden hacer variar la consistencia del helado, debemos conservarlos de forma adecuada. Cómo lograrlo es más sencillo de lo que podríamos pensar; para evitar que se rompa la cadena del frío, únicamente necesitaremos una bolsa térmica que impida que las altas temperaturas lleguen al producto.

Posteriormente, en cuanto lleguemos a casa, solo tendremos que guardarlo en el congelador. Si, a la hora de introducirlo, lo hacemos con un envase hermético, lograremos mantener un alto porcentaje de su cremosidad.

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