Crónicas Bárbaras

Manuel Molares do Val

Cultivadores de hambrientos

Cuidar el paisaje es un deber de todo ser humano, pero cuando el verde es incapaz de alimentar a sus habitantes es lógico volverlo pardo, azul o morado, si a cambio erradica el hambre.

Pero entonces tenemos un problema: los amantes de los parajes vírgenes, supuestos ecologistas que viven en lejanas ciudades, denuncian a quienes les afean las campiñas que les inspiraban bucólicas baladas.

Sin embargo, quienes ahora comen, tienen escuelas y un futuro mejor, especialmente en el tercer mundo, le dan gracias a los inversores y profanadores de la virginidad terrenal.

Greenpeace, organización que si existiera en el neolítico habría prohibido ocupar cuevas y en el medioevo impediría construir catedrales, acaba de iniciar una campaña contra las empresas petroleras, eléctricas y hoteleras españolas en Latinoamérica, desde México hasta Chile.

Sin importarle si esas compañías, españolas o de cualquier nacionalidad, erradican el hambre y la miseria, y si pagan sueldos dignos o no a las decenas de millares de trabajadores que emplean.

Entre las fotos-documentos que aporta Greenpeace aparece un complejo turístico de los hoteles NH en México construido legalmente al borde de una playa, y ciertamente bonito.

Un lugar que emplea a 322 personas, paisanaje cuyas familias sufrían pobreza endémica en Puerto Morelos, y para quienes el turismo es una bendición.

Basta ya: todo bienestar para los pobres se denuncia desde organizaciones ecologistas, dominadas por estetas que gozan de una renta que multiplica por mucho la de quienes habitan tierras que ellos dicen proteger. En realidad, la especie humana no les interesa.

Y como mezclan la defensa de delfines y focas bebés, tan emotiva, con estas campañas por la virginidad paisajística, la opinión pública los apoya sin analizar que sus cruzadas son esparcimientos de ricos colonos dedicados a cultivar hambrientos.

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Autor

Manuel Molares do Val

Natural de Vigo/Pontedeume, Galicia, trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China --el primer peridista español destinado allí--, y EE.UU. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes.

Manuel Molares do Val

Natural de Vigo/Pontedeume, Galicia, trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China --el primer peridista español destinado allí--, y EE.UU. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes.

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