Las noticias sobre la detención de unos “brujos” cercanos al presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, ha tenido poca difusión en Occidente, quizás porque resulta increíble que se rodee de exorcistas la principal autoridad electa de un país de 72 millones de habitantes, donde se prepara la bomba atómica.
Casi nunca se habla de las supersticiones que, aparte de la religión, esclavizan al mundo islámico, incluido el chiita, con su espíritus terroríficos, ángeles, demonios, fantasmas y entidades desconocidas.
Evocarlos, aunque prohibido, es práctica que se mantiene pujante. El chiismo tiene así un omnipresente mundo espiritista al que se une el milenarismo, el fin del mundo, la llegada del Mahdi, el décimosegundo imán de la secta, desaparecido secretamente, y que volverá como Redentor, a imitación de la Segunda Venida de Cristo.
