Ahora que lo han perdido casi todo, uno en la tobillera y otra en la liga, esconden sus armas dos líderes del PSOE para ganar la dirigencia. Quizás revólveres .357 Magnum o cuchillos cachicuernos.
Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, primeros candidatos a suceder al fracasado Zapatero, portan chatarras para matarse entre ellos y comerse los despojos del muerto si un milagroso acuerdo no lo evita.
El diario El País y su corte gochista están entregados a Rubalcaba. Ha sido paladín del felipismo, recibido y dado todos sus favores, y es lógico que apoye a su último representante con poder real, porque Chaves es una anécdota decadente y bajo sospecha.
Público, mezcla de Pravda de espíritu catalanista y antisistema, es patrono de Chacón, que promete que con ella “pasarán cosas maravillosas”.
