Los asaltantes de los parlamentos, los que quisieron robarle su perro guía a un diputado ciego en Barcelona, o los que fueron a la casa del alcalde de Madrid para acosarlo, son el teniente coronel Tejero vestido de civil, y tan irritados como él con la democracia.
La presencia de fusiles es la única diferencia entre el Tejero irritado el 23F de 1981, cuando asaltó el Parlamento español, con los irritados desarmados que tomaron las plazas públicas el 15M de 2011, mezclados entre unos cuantos ingenuos e idealistas.
Un mes después, el 15 de junio, actuaban como matones batasunos persiguiendo a los parlamentarios catalanes y valencianos. Y quizás esto sea sólo el principio.
