Pocos cristianos piensan ya en la existencia o no de Satanás, una figura que sin embargo es real para los ateos y laicos que lo evocan en Madrid al manifestar su repulsa, incluso su odio, hacia Benedicto XVI, como si el Papa de Roma fuera Dios.
La iglesia Católica, que ha abandonado la existencia del Limbo, y quizás la del Purgatorio, habla cada día menos de Satanás, el ángel Luzbel-Lucifer que quiso ser igual a Yahvé, y que al creerse anti-Dios se convirtió en su parte oscura y en creador de toda maldad.
En Madrid tiene una estatua, El Ángel Caído, de Bellver. Parece que se levantó para los ateos y laicos indignados, parte de los cuales ocuparon durante más de dos meses la Puerta del Sol.
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