Un estudio del diario financiero “El Economista” informaba recientemente de que los asesores y cargos de confianza de los políticos de todos los partidos en las distintas administraciones nos cuestan 850 millones de euros anuales.
Unos asesores que generalmente son familiares, amigos o conmilitones de sus asesorados, que les dan un sueldo público redundante con el de los funcionarios de carrera que deberían ser los únicos asesores.
Esos “cargos de confianza” suelen ser militanttes ambiciosos que esperan hacer carrera en el partido sin mayor valor que su audacia.
Un caso paradigmático es el de Ángel Carromero, de 27 años, un líder de las Nuevas Generaciones del PP…
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