La España bronca de los viajeros románticos se volvió apacible, escarmentada por la guerra civil, y aunque soporta sin violencia la corrupción, podría acudir a ella para responder a los acosos, atracos y asaltos individuales.
Los jueces, encargados de garantizar la paz ciudadana, tienen a su servicio las leyes y las policías para aplicarlas, pero hay algunos que actúan como elementos antijusticia, lo que pone en peligro, precisamente, la tranquilidad social.
A la vista de algunos autos, sentencias, resoluciones y hasta declaraciones, hay jueces que, abusando de la independencia de su jurisdicción, actúan a su antojo abusando del buenismo.
Liberan sistemáticamente a los que dañan a las personas directa y personalmente: carteristas, asaltantes de viviendas y tiendas, atracadores, incluso homicidas que deberían encerrar…
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