Pilar Rahola, esa gritona y agresiva matrona de las aduanas separatistas, representa perfectamente a las camisas pardas esteladas que han comenzado a intimidar a los no independentistas catalanes en sus propios hogares.
Esas bandas son parejas de aparentemente amables activistas que van puerta a puerta con cuestionarios para que sus habitantes señalen su mayor o menor independentismo, que queda recogido con nombre, dirección y datos familiares.
Pilar Rahola es una de las personas que se han lanzado con mayor violencia verbal contra Quim Brugué, profesor de economía de la Universidad Autónoma barcelonesa, que renunció este domingo como miembro de la comisión de control de la consulta independentista del 9N porque “no ofrece garantías democráticas”.
Tras dimitir, Brugué comenzó a recibir insultos en Twitter en los que traidor era el menos malo, e incluso amenazas…
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