Basta ya de equiparar islamofobia, xenofobia y racismo. Un islamófobo, como un cristianófobo, no tiene por qué ser xenófobo y racista.
Posiblemente el español más insultado durante los últimos veinte años por los ideólogos progresís fue al recientemente jubilado arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, que además presidió durante doce años la Conferencia Episcopal Española.
Sufrió mayores humillaciones que el islamismo en el semanario Charlie Hebdo, donde los yihadistas asesinaron este miércoles a doce personas al grito de “Alá es grande”.
Rouco era víctima de la católicofobia o cristianofobia, del rechazo a sus creencias y doctrina; de mejor o peor gusto, pero legítimo por libre y democrático.
Pero, ¿sufría Rouco xenofobia y racismo, como dicen muchos políticos de las democracias europeas y los mahometanos cuando rebaten su religión o la ridiculizan?…
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