Noviazgo a la antigua con receta de Don Tirso

Noviazgo a la antigua con receta de Don Tirso

El amor médico’ es otra de las muchas joyas olvidadas y desconocidas del teatro de nuestro Siglo de Oro. Cuatro siglos después de escrita se representa por primera vez. Su estreno ayer en una modesta simulación de aquellos corrales de comedias de la época, no solo fue un acontecimiento de por sí, sino la oportunidad de descubrir una comedia buenísima y divertida puesta en escena con acierto por una compañía que progresa.

La estudiante de medicina doña Jerónima se prenda por don Gaspar, un huésped de su hermano que lleva un mes en la casa solariega y ni siquiera se ha dignado a saludarla, atribulado como está por un amor imposible que ha dejado en Toledo. Para cazarlo, lo seguirá hasta Coímbra donde ha ido a parar acompañado de su fiel Tello; y usará sus conocimientos médicos -adoptando dos personalidades diferentes- para apartarlo de su proyecto matrimonial con doña Estefanía. El enredo tendrá final feliz con casamiento por receta médica.

De Tirso de Molina (seudónimo de fray Gabriel Téllez, 1579-1648) se conservan unas sesenta piezas dramáticas, aunque afirmara por escrito -quizás exagerando- que era autor de casi 400. Y no más de media docena se han versionado en las últimas décadas, todo un yacimiento del mejor teatro barroco español esperando que podamos verlo. Pues bien, ya el pasado año el Ensamble Bufo se atrevió en este mismo escenario con la comedia de nuestro mercedario mundano más conocida – ‘Don Gil de la calzas verdes’- y aunque el resultado nos pareció modesto (ver nuestra reseña de entonces), fue muy bien recibido. Ello les ha animado a proseguir la senda con este ‘El amor médico’, con el que hay que decir que han mejorado. Ambas piezas son muy parecidas, pero la trama de esta es menos enrevesada, con una protagonista más original. El equipo ha crecido con la experiencia del ‘Don Gil’: la adaptación ha sido más rigurosa; las ilustraciones musicales, más inspiradas; y la puesta en escena, mucho más ambiciosa, con la aportación decisiva de un vestuario brillante e inspirado. Con espontaneidad, el reparto supera las dificultades del reducido escenario, y sus cinco componentes pugnan por hacerse entender ante el desafío del complejo enredo, los dobles personajes y la fabulosa versificación tan alejada del hablar actual.

‘Presentamos esta divertida y reveladora arquitectura teatral -nos dice el Ensamble Bufo-, subrayando que no se trata de una comedia de enredo sin más: aunque siga siendo el amor el motor de la trama, el periplo de Jerónima para convertirse en médico la hace diferente. Así las intervenciones en el texto serán mínimas: agilización de escenas y discursos, respeto por las expresiones de gusto barroco, clarificación de la trama por parte del coro, sustitución de las alusiones humorísticas de la época por otras contemporáneas en un intento de reproducir el efecto buscado entonces por el dramaturgo, eliminación de personajes prescindibles… Un plantel de cinco actores desarrolla el juego cómico de los trece personajes planteados por Tirso y constituye, además, el coro o sexto personaje’.

Juzgamos el resultado de notable: ni aprobado ni sobresaliente. Tirso es mucho Tirso, pero salen adelante en su audaz intento. Con un tono menos ‘bufo’, con menos griterío y gesticulaciones, la puesta en escena ganaría, pero el Ensamble Bufo parece haber optado hasta de nombre, un estilo a lo Ron Lalá que queriendo ser actual y desenfadado a veces resulta chusco y basto. María Besant tiene un flojo despegue con Doña Jerónima pero está rebosante en su doblete del Doctor Barbosa y su hermana Doña Marta. Carlos Jiménez-Alfaro es Don Gaspar y se empeña en ser el más bufo de todos cuando no le corresponde a su personaje: quizás debiera rebajar volumen de voz y gestos. Muy graciosa Esther Isla tanto de Quiteria como de Doña Estefanía. Discreto Jorge Muñoz en sus papeles de Don Rodrigo y Don Gonzalo, y muy forzado Daniel Llull como Tello y Don Iñigo. A destacar las interpretaciones musicales de todos ellos, como conjunto pop-rockero en el que la salida de Esther con su saxoteclado es un momento cumbre.

El oportunismo feminoide para sumarse al tsunami reivindicativo que ya nos está cabreando a los hombres, se tolera graciosamente hasta que llega el numerito final en clave comparsa gaditana, una pasada como todas las pasadas del carnaval gaditano atufándonos con las gloriosas peripecias de las mujeres pioneras en diversas profesiones, de la primera médica, Dolors Aleu Riera (1857-1913) a la primera abogada, María Ascensión Chirivella (1893-1980). Sobra. Pero al público le gusta, lo agradece y lo aplaude: ole, ole y ole.

Resumiendo que es gerundio: vaya a verla si le pilla con buen cuerpo para aguantar el chorreo oportunista de ridículo feminismo en una obra en la que esta fémina cuatrocientos años ha no tiene el menor obstáculo para cursar medicina, para ejercer de médico, y para en todo caso poner esos conocimientos científicos al mejor servicio, el del corazón, el del filtreo, el del camino al matrimonio en el que la mujer aparenta ser conquistada por la propiciatoria víctima.

Posdata.- Este espacio original llamado Corral Cervantes inserto en la canícula madrileña se reafirma como nuevo atractivo de los veranos de la villa, iniciativa privada que funciona.

Segunda posdata:- Qué pedazo de fraile este don Tirso, qué mundanidad la suya, que simbiosis tan posmoderna de psicólogo traspersonal, qué alegato contra las autoleyendas negras de españas oscurantistas, qué cosas se escribían, tan sensatas y tan agudas, en tiempos del imperio español en el que ni el sol ni la enjundia se ponían por el horizonte.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 8
Versión, 7
Dirección, 7
Escenografía, 5
Vestuario, 8
Interpretación, 7
Espacio sonoro, 8
Iluminación, 7
Producción, 7
Documentación para los medios, 6
Programa de mano, 4

Corral Cervantes
EL AMOR MEDICO de Tirso De Molina
Del 3 al 21 de septiembre de 2019
Compañía: ENSAMBLE BUFO

REPARTO
María Besant: Doña Jerónima, Doctor Barbosa, Doña Marta
Carlos Jiménez-Alfaro: Don Gaspar
Esther Isla: Quiteria, Doña Estefanía
Jorge Muñoz: Don Rodrigo, Don Gonzalo, Rey
Daniel Llull: Tello, Don Iñigo

EQUIPO ARTÍSTICO
Adaptación dramatúrgica: Alberto Gálvez
Dirección y espacio escénico: Hugo Nieto
Iluminación: Felipe Ramos y Francisco Ruiz
Vestuario: Lorenzo Caprile
Música: Miguel Magdalena
Producción: Ensamble Producciones S. L.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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