Un pajarito de colores

Un pajarito de colores

Una ópera de cámara que debía haberse estrenado a mitad del siglo pasado y que se rescata ahora. Entonces hubiera sido vanguardista y muy apreciada por los partidarios de renovar el teatro musical español. Ahora resulta un tanto trasnochada a pesar de los méritos de su recuperación. La discutible puesta en escena no salva al fallido libreto y la buena dirección musical no nos libra de lo anodino de la partitura.

‘El pájaro de dos colores’ es una ópera de cámara con música de Conrado del Campo sobre un texto de Tomás Borrás. Ya habían colaborado anteriormente en varios proyectos en los años veinte y treinta, obras escénicas como El Avapiés (1918), El hombre más guapo del mundo (1920), Fantochines (1923) y El árbol de los ojos (1931), entre otras. Y les unía su inclinación hacia las vanguardias musicales y literarias europeas de la época.

Borrás (1891-1976) fue un escritor vinculado al modernismo y su libreto se alinea con las tendencias renovadoras inspiradas en el teatro de Maeterlink y la recuperación de formatos como la pantomima, el entremés o el drama religioso. El argumento de este pájaro de dos colores es una fábula simbólica que plantea el enfrentamiento entre la razón (encarnada en el Mono) y el instinto (encarnado en el Tigre), en torno al amor ideal (el Pájaro) hecho carne (Ella). Difícil, muy difícil de asimilar en nuestros días. Jorge Fernández Guerra intenta explicar la propuesta: ‘En suma, la parábola del Paraíso se cuenta de nuevo: “El que pruebe el manjar será expulsado”, dice el Mono sabiendo que ha perdido, aunque aún tiene una baza vengadora en su manga: “Porque para acabar con su alegría, / he inventado la Filosofía”’. Lástima que esta ocurrencia final no aparezca antes en la trama y la dote de alguna enjundia.

Del Campo (1878-1953) fue un compositor -también intérprete de viola, director de orquesta y catedrático de conservatorio- cuyo catálogo incluye 17 obras sinfónicas y varias zarzuelas, óperas y óperas de cámara. Su partitura fue escrita para tres cantantes y una pequeña orquesta que incluye cuerda, piano, flauta, clarinete, trompeta y trombón. Pretendía imitar una banda de jazz, aunque en claves de Romanticismo tardío, con cierto halo wagneriano. Hay algunos momentos inspirados pero el conjunto forma parte de ese atonalismo ya por fortuna periclitado que suplantó temporalmente las armonías históricas por las disonancias más chirriantes, que conmocionó la música clásica, pero que pronto agotó su estéril y desagradable disidencia.

Del Campo y Borrás hubieran estrenado la obra en 1935 pero la descomposición del país y la guerra civil se cruzaron en su camino. Del Campo siguió trabajando en la partitura, que quedó inconclusa a su muerte. A partir de las fuentes conservadas, Miquel Ortega ha completado la orquestación, posibilitando ahora su estreno. Su trabajo parece excelente a primera audición, como lo fue la dirección musical en directo. La propuesta escénica de Rita Cosentino se ciñe a lo ideado por los autores y sitúa la acción en un escenario dentro del escenario en el que a su vez se abre otro, todo en un tono circense y bufo exagerado. Aunque sea regla de oro respetar las intenciones originales en cualquier puesta en escena, quizás hubiera convenido una puesta en escena surrealista en serio, y no esta pantomima a modo de commedia dell’arte periclitada.

Es en la parte vocal donde la partitura atonal más se resiente de estridencia y discordancia. No es que canten mal la soprano Sonia de Munck y los barítonos Borja Quiza y Gerardo Bullón, todo lo contrario, es que lo hacen en forma tan contundente y tono tan alto que en el recinto recoleto de tan exquisita acústica que ha remodelado la Fundación, su canto atronaba muy por encima de la orquesta y de lo conveniente. Poco que alegar a la escenografía de Carmen Castañón, al vestuario de Gabriela Salaverri -salvo el toque ‘a la Monroe’ de la protagonista- y a la iluminación de Lía Alves, y una mención sobresaliente a Aarón Martín, sin cuyo añadido a modo del Botones Sacarino de los tebeos de la época, el aburrimiento en el escenario hubiera campeado aún más a sus anchas.

En definitiva, un gran esfuerzo sin regateos en ningún sentido, un espectáculo de calidad y una producción muy cuidada para un rescate de dudoso interés. Un flojo divertimento en un notable envoltorio, una propuesta que se agradece en su valor pero que desilusiona en su resultado. Es la onceava de la excelente iniciativa Teatro Musical de Cámara de la FJM, centrada en obras concebidas para espacios pequeños con un número reducido de intérpretes, cuya penúltima entrega fue en la pasada primavera la magnífica producción de ‘Il finto sordo’, una ópera bufa de Manuel García (ver nuestra reseña).

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO
Interés: 6
Libreto: 5
Partitura: 7
Dirección musical: 8
Dirección artística: 6
Voces: 7
Actuaciones: 8
Producción: 8
Programa de mano: 9

Fundación Juan March
El pájaro de dos colores
Ópera de cámara con texto de Tomás Borrás y música de Conrado del Campo
6, 8, 11 y 12 de enero de 2020
En coproducción con el Teatro de la Zarzuela

Dirección musical, Miquel Ortega
Dirección de escena, Rita Cosentino
El Pájaro / Ella, Sonia de Munck, soprano
Don Tigre / El, Clon Borja Quiza, barítono
El Mono / El, Augusto Gerardo Bullón, barítono
Actor y bailarín, Aarón Martín

EQUIPO ARTÍSTICO
Escenografía, Carmen Castañón
Vestuario, Gabriela Salaverri
Iluminación, Lía Alves
Vídeo, Mario Domínguez
Coordinación de producción y regiduría, Raquel Merino García
Asistente de dirección musical, Jerónimo Marín
Ayudante de dirección de escena, Amaya Frías Hernández
Asistencia coreográfica, Aarón Martín

Grupo de cámara de la JONDE (Joven Orquesta Nacional de España)
Arreglo y orquestación parcial, Miquel Ortega
Director del programa de música de la Fundación Juan March, Miguel Ángel Marín

EQUIPO TÉCNICO FUNDACIÓN JUAN MARCH, Scope Producciones S. L.
DURACIÓN, 65 minutos.
Las funciones de los días 8, 11 y 12 se podrán seguir en directo por www.march.es/directo y YouTube Live
La función del día 8 se transmite en directo por Radio Clásica de RNE y en diferido por La 2 de TVE.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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