He dejado de lado el discurso político sobre terrorismo o nacionalismo por un discurso de superación personal
En las fotografías recogidas en su libro, incluso en las más recientes después del atentando de ETA, siempre sale sonriendo. Su sonrisa era el mensaje que aquella niña de 13 años lanzó a toda la sociedad española desde la cama de un hospital. Con el peso de la madurez, esta joven madrileña reedita Saber que se puede (Ed. Martínez Roca) para «quitarle la visceralidad» de un momento determinado en el que opinaba sobre terrorismo o nacionalismo para hacer un «un libro de psicología positiva y de superación personal«.
Entre los legajos que muestra en sus páginas están parte de las miles de cartas que recibió a lo largo de los años. Personas que le daba su apoyo y que confesaban encontrar en su comportamiento un ejemplo. Irene Villa en esta entrevista en Periodista Digital cuenta que
«Esas cartas también fueron un aliento para mí pero nunca me abrumaron porque yo siempre me muestro como soy, no adopto ninguna pose. (…) Y si a alguien le sirve de ejemplo mi sonrisa, mi caminar y mi energía positiva, bienvenido sea.»
El libro también es un homenaje a todas las víctimas que no recibieron el apoyo social que tuvieron su madre y ella. Irene se acuerda especialmente de su hermana que pasó sola un proceso psicológico muy duro.
«El dolor psicológico es más duro de superar que el físico. Tienes que aprender a andar con piernas de mentira o a manejar una silla de ruedas. Pero psicológicamente es mucho más difícil salir adelante. Aun más cuando no tienes el apoyo social que teníamos enteramente mi madre y yo».
JUSTICIA Y DIGNIDAD
Cuenta Irene que una vez visitó una cárcel y los presos se quedaron sorprendidos de que ella hubiera perdonado a los terroristas que pusieron la bomba bajo el coche de su madre.
«Las víctimas del terrorismo nunca nos hemos vengado porque no somos asesinos. Lo que le queda a una víctima es la justicia».
Hace unos días acudió a una manifestación organizada por la Plataforma Voces Contra el Terrorismos. Al margen de la política y de la sospecha de negociación entre el Gobierno y ETA, Irene confiesa que
«Me gustó mucho esa manifestación porque no había colores políticos. Estaba la bandera de España, la libertad y la dignidad».

