La erótica del poder dejó de perseguirme cuando conocí a mi novio. No tiene poder y nada de dinero
Paralelamente a la promoción de su libro Diario de una Ninfómana, Valérie Tasso fue escribiendo un diario en el que contaba la experiencia de una mujer anónima que se mete en el mundo de los medios de comunicación. El camino de prostituta de lujo a estrella de la televisión. Entrevistas, colaboraciones televisivas, más libros… Ambiguas relaciones con presentadores y colaboradores, el otro lado de la fama… Pero a la postre el haber sabido, con paciencia y cabeza, encontrar su sitio bajo los focos y frente a los micrófonos.
El resultado se publica ahora, ocho años después, en este «Diario de una mujer pública» (Ed. Plaza & Janés). Lo hace porque reconoce estar «curada de espantos». En las páginas de este libro «sincero y real» narra los tensos capítulos con periodistas que trataron de propasarse con ella durante una entrevista o las llamadas amenazantes recibidas durante meses. Es la otra cara de la fama. En esta entrevista con Periodista Digital Valérie Tasso cuenta que
«Estoy convencida de que por querer ser libre de contar un episodio tan delicado como el hecho sexual humano, el mío en este caso, hay personas que no lo soportan. Lo ven con algo indecente. (…) Ahora ya estoy curada de espantos después, sino no hubiera publicado este libro».
Una de sus experiencias más positivas de aquellos años fue trabajar con el periodista de investigación que firma con el seudónimo de Antonio Salas. Salas se puso en contacto con Valérie para pedirle ayuda en su trabajo de El año que trafiqué con mujeres.
«Aunque tenemos ideas opuestas sobre la prostitución fue maravilloso trabajar con él. Además, Antonio Salas fue un reto para mí como novio. Es un encanto pero, claro, tiene una vocación más allá del amor que es hacer periodismo de investigación. (…) Y no pasó nada. Antonio Salas está casado con su profesión».
En Diario de una mujer pública presta mucha atención al descubrimiento y la búsqueda de una carrera en el mundo de los medios de comunicación. Reconoce que se llevó un decepción inicial de la que supo aprender.
«Todo el glamour que aparentemente rodea a la gente que sale en televisión es absolutamente falso. Es cierto que como espectáculo no puede ser lo mismo delante que detrás de la cámaras. Aun así me llevé un chasco tremendo. Es más, no tengo ningún amigo en la tele».
(…)
«Me han propuesto muchas cosas que he rechazado. Eso ha supuesto esperar más tiempo a hacerme un hueco en los medios pero ha valido la pena».

