La flauta siempre mágica

Dibujos animados y ambientación de cine mudo en esta innovadora producción alemana

La flauta siempre mágica
La flauta mágica - Teatro Real

La mejor ópera de todos los tiempos, si se tienen en cuenta todos los aspectos -argumento, libreto, partitura, trascendencia- que desequilibran a tantas grandes piezas por uno u otro flanco. La flauta mágica (Die Zauberflöte) de Wolfgang Amadeus Mozart llega al Teatro Real en una producción impactante e innovadora, con ventajas e inconvenientes a la hora de trasmitirnos contenido tan excelso. Su asombroso envoltorio formal, La gran calidad del reparto vocal, la excepcionalidad de que cinco de sus siete personajes los hagan cantantes españoles, todo ello está a la altura del acontecimiento, un enorme éxito con todas las entradas vendidas para sus doce funciones.

El género ‘singspiel’ al que pertenece, es en el mundo germano un tipo de ópera popular equivalente a nuestra zarzuela, en el que se intercalan partes habladas y se reflejan los conflictos humanos. Cuando Mozart estrenó La flauta mágica tenía treinta y cinco años y sólo le quedaban dos meses de vida. Emanuel Schikaneder, teatrero, amigo y camarada de ideales democráticos, le propuso colaborar en esta historia de ámbito universal que es en sí misma una propuesta de religión laica que se remite a los dioses del pasado como simple metáfora, de ideario coincidente con los lemas que la revolución francesa había enarbolado cuatro años antes, una alegoría de emocionada creencia en un futuro mejor para la humanidad emancipada de poderes opresores, entregada al amor, a la generosidad, a la compasión y a los mejores instintos que de siempre coexisten en nuestra atribulada existencia con las más oscuras tentaciones.

Tan ambicioso proyecto cuajó en un libreto al que no faltan fallos pero que en conjunto es un sueño en el que creer, una propuesta conmovedora que llama a movilizar lo mejor de nosotros mismos por tan altos ideales. Nadie como Mozart para ponerle música, nadie como este hombre optimista y divertido que conservó la inocencia infantil hasta el temprano final de sus días terrenos. Así nació y permanece esta propuesta tan emocionante para todo corazón sensible en cualquier época.

La originalidad de esta producción radica en su atrevida puesta en escena, en la que las convencionales escenografías han sido sustituidas por un vídeo de animación que cubre ininterrumpidamente los 135 minutos de duración, una película animada al estilo de los primeros y titubeantes dibujos animados, con la que interactúan los cantantes caracterizados en el inconfundible estilo del cine mudo de los años treinta, con Papageno disfrazado de Buster Keaton como marca inconfundible de una propuesta arriesgada, que se puede no compartir pero que se debe respetar.

Es y será lo que más dé que hablar. Aunque todavía más irreverente resulta la supresión de las partes habladas, sustituidas por subtítulos góticos que acentúan la fuerte impronta germánica de la propuesta, llamada a reivindicar el alma teutona del genio de Salzurgo, su lado más intelectual y filosófico, frente a su alma teutona, esa faceta ligera y divertida, cálida y juguetona de procedencia mediterránea.

El director de escena Barrie Kosky ha compartido el proyecto con la compañía teatral ‘1927’ de Suzanne Andrade y Paul Barritt basta el punto de firmar conjuntamente con Suzanne la propuesta y conceder a las animaciones de Barritt un protagonismo que juega a eclipsar el de Tamino y Pamina, los de Sarastro el bueno y la Reina mala, los de esos entrañables Papageno y Papagena cuyo dúo final sigue siendo hoy día una irresistible tentación a llorar de felicidad. Se trata del debut en España del australiano Kosky y de esta pareja británica Andrade-Barritt que hace gala de una inventiva descomunal.

A su favor puede decirse que nunca habíamos visto mejor descodificada y explicada esta trama, en la que aún sigue siendo un enigma la ambivalencia de los personajes que representan al bien y al mal, y en la que aparecen elementos tradicionalmente ocultados, como esa serpiente/dragón que para Mozart venía a simbolizar a la emperatriz María teresa. En contra puede plantearse que esta Flauta Mágica de personajes colgados en nichos aéreos y filmaciones obsesivas y tétricas, elimina el encanto primigenio de la obra, transforma el cuento de hadas romántico en relato gore y espectral, y modifica de forma quizás abusiva su espíritu original. Quizás para un público alemán que haya presenciado dos docenas de escenificaciones diversas de esta ópera y se la sepa de memoria, tenga más sentido esta intervención que lo tiene entre nosotros, donde no pocos de los espectadores puede que vean la obra por primera vez.

En todo caso, valga como innovación puntual y líbrennos Isis y Osiris de que haga escuela, no es de desear que las escenografías virtuales terminen sustituyendo a las construidas de elementos palpables.

Ivor Bolton, director musical del Teatro Real, cogía la batuta directamente, y conseguía un buen rendimiento de todos los elementos disponibles. La orquesta estuvo magnífica y el coro, impresionante. No obstante, es en la enorme calidad del reparto vocal en donde reside el mayor mérito de esta producción importada de Berlín pero recreada en Madrid con vigor y entusiasmo.

Si hablamos primero de su faceta actoral, hay que felicitarles por superar tan difícil prueba. Caracterizados desde galán tipo Rodolfo Valentino (Tamino) a una Pamina que recuerda a Louise Brooks en Lulu, con ese malvado Monostatos evocando a Nosferatu, por no hablar del lenguaje corporal a lo Buster Keaton de Papageno, su gestualidad en diálogo preciso con las animaciones que se proyectan a su espalda ya sería de nota alta, sino incluyera encima el cantar, y el cantar tan bien como lo hizo el primer reparto en la noche del viernes.

Ciertamente que para cantar a los dos protagonistas no se necesita especial virtuosismo, pero los madrileños Joel Prieto y Sylvia Schwartz (que sustituía el viernes a Sophie Bevan), bordaron sus papeles en todos los aspectos. El barcelonés Joan Martín-Royo hizo un Papageno desdibujado bajo el disfraz de Keaton, mientras que la gaditana Ruth Rosique en su corta intervención como Papagena estuvo notable, y Mikeldi Atxalandabaso nos servía un Monostatos correcto. Muy bien las tres Damas y los dos Caballeros. Son sin duda los papeles de Sarastro y de la Reina de la Noche los más difíciles de esta ópera, un bajo y una soprano de coloratura de tesituras exigentes. Christof Fischesser acertó en  su aria In diesen heil’gen Hallen (cuadro III del acto II) y Ana Durlovski obtuvo dos consecutivos aplausos en sus intervenciones estelares,  las arias O zittre nicht (cuadro I del acto I), y sobre todo Der Hölle Rache (cuadro III del acto II), en donde aparece la segunda nota más aguda compuesta por Mozart para la música vocal, un fa 5, para cuya interpretación se necesita un grado de virtuosismo importante. 

La Flauta Mágica habla de dioses en vez del dios único cristiano, invoca a Isis y Osiris en lugar de Jesucristo, propone un orden natural sin intervención divina y una moral que no necesita de clérigos. No ataca directamente a la monarquía absoluta pero resultaba desde luego muy provocadora en su tiempo. No debe ser casualidad que no llegara al Teatro Real hasta el año 2001, con Frans Brüggen / Marco Arturo Marelli, repitiendo en julio de 2005 con Marc Minkowski / La Fura dels Baus.

Ayer, en este tercer acercamiento, el público aplaudió y aplaudió al final sin moverse de sus asientos por largo rato. La Schwartz obtuvo la mayor preferencia pero Joel Prieto la siguió de cerca. Todo el mundo discutía sobre el montaje en  un ambiente de satisfacción generalizada.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 9
Dirección musical: 8
Dirección artística: 8
Voces: 8
Orquesta: 8
Escenografía: 6
Animación: 7
Producción: 7
Programa de mano: 8
Documentación a los medios: 8

TEATRO REAL
La flauta mágica (Die Zauberflöte)
Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791)
Singspiel en dos actos. Libreto de Emanuel Schikaneder
Producción de la Komische Oper de Berlín
  
Equipo artístico
Director musical  Ivor Bolton
Director de escena  Suzanne Andrade & Barrie Kosky
Concepto   1927 (Suzanne Andrade & Paul Barritt) & Barrie Kosky
Animador   Paul Barritt
Escenógrafa y figurinista Esther Bialas
Iluminador   Diego Leetz
Dramaturgia   Ulrich Lenz
Director del coro  Andrés Máspero
Directora Pequeños cantores Ana González
 
Ayudante del director musical  Francec Prat
Realizador de la dirección de escena Tobias Ribitzki
Ayudante del director de escena  Susana Gómez
Fortepiano/Glockenspiel   Luke Green
Supervisora de dicción de alemán Rochsane Taghikhani
 
 Reparto
Sarastro / Orador Christof Fischesser (Ene. 16, 19, 22, 24, 26, 28, 30)
   Rafal Siwek (Ene. 17, 20, 23, 25, 29)
Tamino   Joel Prieto (Ene. 16, 19, 22, 24, 26, 28, 30)
   Norman Reinhardt (Ene. 17, 20, 23, 25, 29)
La Reina de la Noche Ana Durlovski (Ene. 16, 19, 22, 24, 26, 28, 30)
   Kathryn Lewek (Ene. 17, 20, 23, 25, 29)
Pamina   Sophie Bevan (Ene. 16, 19, 22, 24, 26, 28, 30)
   Sylvia Schwartz (Ene. 17, 20, 23, 25, 29)
Tres damas  Elena Copons, Gemma Coma-Alabert, Nadine Weissmann
Tres niños  Catalina Peláez/Lucía Seriñán/Celia Martos/
   Chandra Henderson/Patricia Ginés/María Guzmán
Papageno  Joan Martín-Royo (Ene. 16, 19, 22, 24, 26, 28, 30)
   Gabriel Bermúdez (Ene. 17, 20, 23, 25, 29)
Papagena  Ruth Rosique
Monostatos  Mikeldi Atxalandabaso
Dos hombres de armadura Airam Hernández, David Sánchez
Figuración  Magdalena Aizpurúa, Andrés Bernal, José Ruiz
 
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real
Pequeños cantores de la ORCAM

Las funciones de La flauta mágica están patrocinadas por la Fundación BBVA
 
Duración Aproximada: 2 horas y 45 minutos
Parte I: 1 hora y 5 minutos
Pausa: 25 minutos
Parte II: 1 hora y 10 minutos

Fechas: 16, 17, 19, 20, 22, 23, 24, 25, 26, 28, 29, 30 de enero de 2016
20.00 horas.; domingos, 18:00 horas

En torno a La flauta mágica se ofrecerá un ciclo de películas de Buster Keaton en el Círculo de Bellas Artes (más información), la proyección en la Filmoteca Española de la película del mismo título dirigida por Ingmar Bergman en 1975 (más información),  un concierto integrado en ‘Los domingos de cámara’ (más información), y dos funciones del taller infantil ‘¡Todos a la Gayarre!’ (más información).

Radio Clásica, de Radio Nacional de España, grabará la ópera para su posterior retransmisión.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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