(PD/Agencia EFE).- El turno de preguntas en el penúltimo día del juicio por dopaje contra Floyd Landis correspondió a los abogados de la Agencia Antidopaje estadounidense (USADA), que dejaron a un lado los tecnicismos de laboratorio que centran la defensa del ciclista y, con pausa y sin estridencias, intentaron demostrar la falta de ética de quien utilizó una confidencia de Greg LeMond como amenaza pública y privada.
Floyd Landis tuvo que hacer malabarismos lingüísticos para superar el interrogatorio a que fue sometido. Esta vez no tenía que ver con su caso de dopaje, sino con el conocimiento de las amenazas que uno de sus consejeros hizo contra LeMond.
Landis volvió a ocupar el asiento de los testigos, pero esta vez no tuvo una sesión tan «idílica» como cuando el pasado sábado explicó los motivos que justificarían su inocencia.
Los abogados de la USADA fueron directos en sus preguntas a Landis. Así, cuestionaron de principio a fin su credibilidad como persona y el conocimiento que tenía de las amenazas hechas a LeMond sobre el secreto que le había contado (abusos sexuales cuando era niño).
Landis fue cuestionado sobre el color de las corbatas que ha llevado a la audiencia, el tiempo que necesitó para despedir a su ex consejero de negocios, Will Geoghegan, y sobre las declaraciones que había hecho acerca de su estrategia para «ganar» como fuese el caso.
Dos horas de equilibrismo
De nuevo, la presencia de Landis rompió la monotonía de la audiencia. Los abogados de la USADA insistieron en el interrogatorio que éste no era ajeno a las amenazas de Geoghegan a LeMond. Al ex manager aparece quieren dejarlo ahora como el único responsable de la llamada de amenaza, cuando tenía toda la información que LeMond le había dado sólo al propio Landis.
Durante dos horas, Landis trato de hacer todo tipo de equilibrios en sus respuestas, muy pensadas, poco naturales y, sobre todo, demasiado escuetas, sin que pudiera despejar todas las dudas que hay en torno a su posible conocimiento de las amenazas.
El dramático y sorprendente testimonio que el pasado jueves ofreció LeMond va a ser sin discusión el peor enemigo para la credibilidad de Landis y le puede costar que el tribunal determine su culpabilidad en el caso de dopaje.
‘Protesto, señoría’
De hecho, los abogados Howard Jacobs y Maurice Suh, que dirigen el equipo legal de Landis, trataron por todos los medios de objetar constantemente las preguntas que le hacía a su cliente el letrado Matthew Barnett, en representación de la USADA.
«¿Podría estar de acuerdo, como su madre ha dicho, que el carácter de una persona es más revelador por sus acciones que por su palabra?», preguntó Barnett a Landis. El campeón del pasado Tour de Francia se limitó a decir que «suena como un buen refrán», una respuesta que no le ayudó demasiado.
Menos le gustó a Landis la siguiente batería de preguntas que le hizo Barnett y en las que mostró tanto a él como a Geoghegan, como a dos personas sin ningún tipo de remordimiento por lo que trataban de hacer con las amenazas a LeMond.
Landis admitió que Geoghegan no le había comunicado lo sucedido con la llamada hasta que no llegaron a la sala de audiencia. Pero Barnett reiteró que si ya lo sabían antes de producirse el testimonio de LeMond, no se entiende muy bien por qué esperaron a despedirlo una vez salió a la luz.
«Viéndolo desde la distancia, probablemente debería haberlo despedido de inmediato, pero necesitaba hablar con alguien», respondió Landis, visiblemente inquieto y serio.
El color de las corbatas
Tampoco se sintió cómodo Landis cuando intentaron relacionar su conocimiento de lo ocurrido con LeMond y la corbata negra con la que apareció en la sala de audiencia, en lugar de la amarilla que había utilizado durante los días anteriores. «Usé el negro por ese mismo motivo, porque era una cosa terrible lo que sucedió», respondió Landis. «No era una cosa como para celebrarlo con una corbata amarilla».
Entonces Barnett le preguntó si el lazo negro era una ayuda simbólica para LeMond. «No. Era un desastre. Nada bueno podía salir de ese día», señaló Landis en su respuesta.
El «desastre» continuó el pasado lunes cuando su nuevo encargado de negocios, Brent Kay, dio a conocer una carta en la que comunicaba el ingreso de Geoghegan en un «programa de rehabilitación para superar sus problemas personales».
Los abogados de la USADA también le preguntaron a Landis por qué no intentó convencer a Geoghegan de que no hiciese la llamada a LeMond. «Es mi amigo», respondió Landis.
«Pensaba que estaba haciendo una llamada para llegar a algún acuerdo positivo, sin saber de que tipo, y luego resultó ser un verdadero problema».
Investigación de la amenaza
Barnett completó su interrogatorio con la pregunta relacionada con dos comentarios que habían hecho Landis y Geoghegan, en los que habían asegurado que su equipo de asesores haría cualquier cosa para ganar el caso. Landis no quiso entrar en mayores explicaciones.
Mientras tanto, el sargento de la oficina del sheriff del condado de Los Ángeles, con sede en Malibú, dijo que un detective está investigando la denuncia que presento LeMond después de haber recibido la llamada amenazante.
El episodio de LeMond ha sido el que hasta ahora ha centrado la atención del caso y nadie tiene interés en lo que puedan decidir los expertos y científicos sobre los datos relacionados con el positivo de Landis.
—
ARTÍCULOS RELACIONADOS:
Floyd Landis: «No soy un tramposo»
