El tenis, como la vida, es impredecible y cruel. Lo que prometía ser la gran campanada del torneo londinense terminó en una escena amarga y desconcertante en la pista central. Jannik Sinner, número uno del mundo y favorito indiscutible, estuvo a un suspiro de caer eliminado en octavos ante un Grigor Dimitrov imperial… hasta que el infortunio se alió con el italiano.
El marcador no engañaba: 6-3 y 7-5 para el búlgaro, que había desplegado su mejor versión, agresivo y preciso, recordando al Dimitrov de sus mejores días. Sinner no encontraba respuestas, las piernas le pesaban y hasta mostraba molestias en el codo tras una aparatosa caída al inicio del partido. Cuando parecía que el partido podía teñirse de titular histórico —el líder mundial eliminado a las primeras de cambio— ocurrió lo inesperado.
La cruel lesión de Dimitrov: lágrimas y récord amargo
Con el tercer set igualado a dos juegos, Dimitrov sintió un pinchazo punzante en su pectoral derecho tras un saque. La expresión facial lo decía todo: dolor físico y frustración por ver cómo se escapaba una oportunidad dorada. Pidió atención médica, intentó continuar, pero no había nada que hacer. El público se levantó para despedirle entre lágrimas mientras Sinner le abrazaba con visible incomodidad por la forma en que se producía su pase a cuartos.
Este retiro no solo dejó helado a Wimbledon sino que supuso el quinto Grand Slam consecutivo en el que Dimitrov no logra terminar un partido, récord absoluto en la era Open masculina. Y para más inri, es ya su décima retirada en un torneo grande. No hay superstición que explique tanta mala suerte.
“No sé qué decir. Es un jugador increíble, creo que todos lo hemos visto hoy. No siento esto como una victoria”, declaró Sinner aún sobre la hierba, reflejando tanto alivio como empatía por su rival.
Un partido digno de película: Sinner al límite, Dimitrov sublime
El análisis táctico del encuentro deja claro que Dimitrov fue superior durante casi dos horas. Con un servicio demoledor —apenas concedió una bola de rotura en el primer set— y una agresividad calculada desde el fondo, puso contra las cuerdas a un Sinner lento y falto de ideas. El italiano apenas pudo reaccionar cuando el búlgaro ya había encarrilado ambos parciales.
En el segundo set se vio algo más de resistencia: Sinner logró igualar a cinco juegos después de romperle el saque al búlgaro cuando éste servía para cerrarlo (5-4), pero la reacción fue efímera. Dimitrov volvió a romper inmediatamente después y cerró con solvencia.
El tercer set apuntaba a epílogo rápido… hasta que llegó la lesión. El destino decidió que sería Sinner quien avanzara —casi por obligación más que por mérito— hacia los cuartos de final donde le espera un explosivo duelo ante Ben Shelton.
Pronósticos e impacto psicológico
Las casas de apuestas ya daban favorito a Sinner antes del choque pero tras este susto —y con molestias físicas evidentes— surgen dudas sobre su verdadero estado para afrontar las próximas rondas. El número uno ha mostrado cierta fragilidad bajo presión en los últimos meses pese a sus logros recientes; habrá que ver si este susto le sirve como revulsivo o deja secuelas anímicas.
Para Dimitrov, la situación roza lo tragicómico: talento innegable pero perseguido por una racha nefasta de lesiones en los momentos clave. La Central le despidió con una ovación cerrada; si alguien merece revancha es él.
