Fue en el Torneo de Río 2014, que el campeón español ganó con bastante esfuerzo, quizá porque tuvo una ‘compañera’ muy maciza en cada descanso y al maestro se le iban los ojos.
LA ETAPA FINAL
Rafael Nadal reconoce en 2020, ya casado, con 33 años y una rosario de títulos apabullante, que no va a ser eterno, pero insiste en que mientras el cuerpo le aguante seguirá con la misma ilusión.
«El final está cada vez más cerca, pero sigo disfrutando y mientras mi físico y mi cabeza me permitan seguir haciendo lo que hago de manera competitiva, aquí seguiré».
Según el ahora número dos del mundo, alimenta en su interior la pasión por lo que hace y le sigue ilusionando salir a la pista, llena de gente que lo apoya.
«Es una de las razones principales de seguir; la gente contigo es una inyección de energía grande».
Según el español, a estas alturas de su carrera no debe sentirse tan bueno como para no aceptar los errores porque asumir que uno se equivoca es el principio básico para recuperarse.
Y en el horizonte, como siempre, otro Roland Garros.