Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

12 de octubre

El día 12 de octubre es la fiesta nacional de España. Es un día que conmemora dos efemérides importantes en la historia de España y alguna otra menos afortunada. La primera se va olvidando, la segunda está casi olvidada y la tercera quizás no se haya olvidado porque casi nadie la llegó a conocer. Y no parece que los de la “memoria histórica” se dediquen mucho a recuperarlas. Y sin embargo, ambas efemérides dicen mucho sobre España, por lo que resulta un gran acierto la elección de esta fecha como nuestra fiesta nacional.

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón descubrió América para nuestro mundo. Aquel gran descubrimiento no sólo cambió la forma de ver el mundo sino que supuso un enorme enriquecimiento mutuo. Y eso fue posible, precisamente porque la idea nacional de España, lejos de estar encerrada en sí misma es una idea abierta hacia el exterior. Por un lado, los españoles estuvieron dispuestos a dar lo que tenían a los pueblos conquistados en la América descubierta; pero por otro lado, también estuvieron dispuestos a incorporar muchas de las cosas más positivas que encontraron en aquellos a quienes conquistaron en América. Algunos han querido polemizar sobre los aspectos más violentos de la conquista pero el tiempo va dejando las cosas en su sitio y las exageraciones interesadas ceden ante la constatación de los hechos. Al final, lo que mejor dimos fue la lengua española y la fe católica. El premio Nobel otorgado a Vargas Llosa es una perfecta ilustración. Vargas, peruano de nacimiento y de corazón, cuando fue repudiado por las autoridades de su país donde buscó refugio fue en España.

Pero el 12 de octubre también se celebra la festividad de la Virgen del Pilar. Y aquí sorprende la escasa atención que se ha dado al asunto en Galicia. Aunque la Iglesia honra a la Virgen del Pilar es el 12 de octubre, la Iglesia también celebra, el día 2 de enero su aparición en carne mortal al Apóstol Santiago. Y es esta conexión la que nos recuerda que sea cual sea la realidad presente, la realidad histórica de la nacionalidad española está ligada a la fe católica que Santiago trajo a Hispania. Por eso mismo, resulta decepcionante, por no decir escandaloso, contemplar exposiciones como la organizada por el “Xacobeo 2010” en la Iglesia de la Universidad de Santiago con el nombre de “Santiago, a viaxe continúa” donde aparece un apóstol Santiago que resulta que vino a evangelizar “Galicia” sin que España aparezca por ningún lado. Olvidado queda su desembarco en Cartagena, su evangelización por la Bética o por la Tarraconense donde precisamente tuvo lugar el encuentro con la Virgen que la Iglesia conmemora con la advocación del Pilar.

Y un 12 de octubre de 1968 se celebra la independencia de Guinea Ecuatorial. En un día como aquel en el que España descubrió América para llevar dejar allí la lengua y la fe, se concedió la independencia a un país hispanófono y católico del Africa negra. Pero no creo que aquella independencia mal gestionada, nos haya liberado del todo de nuestra responsabilidad. Es triste comprobar la indiferencia, cuando no la complicidad con la tiranía que expolia aquel joven y rico pueblo, el último hijo de la Hispanidad antes del infanticidio cometido con el pueblo saharaui.

NOTAS:
1º. Este artículo fue publicado en la edición de Galicia del diario ABC, el día 9 de octubre de 2010.
2º. En la redacción original se me deslizó un gazapo: aludía a Guinea Ecuatorial como país «hispanófono» y escribí «hispanófobo». Los gobiernos tiránicos que ha sufrido ese país son, ciertamente, hispanófobos, pero el pueblo es hispanófilo. Y en cualquier cosa, hispanófilos e hispanófobos son hispanófonos.
3º. Respecto a la alusión que hago a Vargas Llosa, y que puede parecer equívoca, quiero citar un artículo, polémico pero muy bien documentado y argumentado de Juanjo Romero: «Pues yo no me alegro del Nobel a Vargas Llosa» (7-X-2010). Romero, como católico, manifiesta su disgusto por la concesión del Nobel a Vargas, que no es católico.
Cuando en mi artículo consideraba que Vargas era «una perfecta ilustración» de que «lo que mejor dimos fue la lengua española y la fe católica» pudiera argumentarse que, puesto que Vargas no es católico la afirmación no es del todo acertada. Admitamos que puede estar acertada, cuando menos, en cuanto a la referencia a la lengua. Pero admitamos, también, que Vargas pertenece a esa clase de ateos que sólo son posibles en un mundo cristiano.

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Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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