El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Fassi-Fihri, anunció que «antes de fin de año» vendrá a España el embajador designado por Mohamed VI. Hay razones para dudarlo.
Después del fracaso de Marruecos en la operación de deportación de Aminatu Haidar, el embajador de Marruecos en España, Omar Azziman fue destituido. Desde entonces, no hay embajador marroquí en España. Mohamed VI designó entonces, para el puesto, a Ahmed Uld Suilem, un saharaui que hasta julio de 2009 desempeñó un cargo en el Frente Polisario. A pesar de contar con el plácet español desde principios de abril, el sultán aún no le ha nombrado.
En su encuentro con la nueva ministra española de Asuntos Exteriores, el ministro marroquí Taieb Fassi-Fihri afirmó que:
«Va a venir [a Madrid] próximamente, probablemente en las próximas semanas, antes de finales de noviembre y, como mucho, antes de final de año», anunció Fassi-Fihri.
¿Es creíble?
A mi juicio hay motivos para pensar que no.
¿Por qué?
Son varias las razones.
1º. Fassi-Fihri ha mentido cínicamente al decir que las resoluciones de Naciones Unidas no hablan de referéndum.
2º. Fassi-Fihri ha mentido al decir que no se permitió el acceso de la prensa al campamento de Akdaim Izik, «Por razones de seguridad y para preservar el diálogo» con la representación de los 20.000 saharauis acampados.
Todos hemos visto la imagen del «diálogo».
3º. En caso de que venga a España, ¿se atreverá Uld Suilem, como saharaui que es a defender el genocidio que está ahora practicando Marruecos contra su pueblo?
Adviértase que en la represión desencadenada por MarruecosTAMBIÉN los saharauis colaboracionistas han sido objeto de ataques:
los marroquies han entrado a las casas de los barrios de los ricos saharauis
Esto significa que, para las autoridades marroquíes, TODOS los saharauis se han convertido en sospechosos y elementos a perseguir.
Parece difícil que un saharaui pueda defender en España este genocidio cuya magnitud se irá conociendo con precisión en las próximas fechas.
Si esto fuera así, si Uld Suilem no fuera, finalmente, designado embajador, ¿qué haría Marruecos?
Tendría, en ese hipotético caso, que ofrecerle una salida «honorable».
¿Nombrarle ministro?
En unas semanas tendremos ocasión de comprobar si esta hipótesis se verifica o si, a pesar de todo ello, el sultán se decide a enviar a Uld Suilem como embajador.
