La fábula dice que cuando la zorra no consiguió alcanzar las deseadas uvas las despreció. Hay quien dice que con Wikileaks pasa lo mismo… pero me temo que no es así porque quienes se alzan contra Julian Assange ni siquiera han intentado conseguir el fruto apetecido, a diferencia de la zorra.
Wikileaks constituye un hito histórico y periodístico. Hasta ahora para hacer la historia había dos dificultades básicas: la primera es que los documentos diplomáticos sólo se desclasificaban pasado un buen número de años… y aún así no todos se desclasificaban con el paso del tiempo. Por otro lado, el periodismo se tenía que hacer sobre todo con las declaraciones públicas de los actores políticos, además de algunas informaciones no reservadas. El problema es que los actores políticos muchas veces mienten y que las informaciones reservadas que se “filtran” suelen hacerse de forma interesada y selectiva.
Wikileaks ha cambiado esto. Ahora la historia contemporánea se puede hacer con mayores posibilidades de acercarse a la verdad. Ahora es más difícil hacer del periodismo un ejercicio de adulación y propaganda.
Y ante este fenómeno mundial… ¿qué nos encontramos? Envidia, desprecio y odio. Quienes critican que “sólo” ciertos periódicos publicaran los documentos; quienes dicen que lo revelado por Wikileaks son “obviedades”; quienes dicen que las revelaciones no tienen mérito periodístico porque lo que ha hecho wikileaks ha sido sólo transmitir lo que le han dado; y quienes dicen que lo revelado es “contraproducente”.
La realidad, sin embargo, es que estas objeciones retratan, y no muy favorablemente, a quienes las hacen. Primero, hay documentos en Internet que no han sido publicados por los periódicos que empezaron con la primicia y tan interesantes o más que los publicados: ¿por qué los demás periódicos no se han puesto a buscarlos y publicarlos? Segundo, si las revelaciones son “obviedades” ¿por qué algunos en Estados Unidos están pidiendo la cabeza de Assange? ¿por qué se le tendió una trampa en Suecia? Tercero, si las revelaciones no tienen mérito periodístico, ¿por qué nadie antes publicó tantos y tan importantes documentos? Y cuarto, ¿para quién puede ser “contraproducente” que se sepa la verdad? Quizás para los políticos que, según se revela en los documentos, han mentido a la opinión pública o están corrompidos.
Los documentos de Wikileaks en relación con España y con nuestros intereses son muy importantes: sabemos ahora que políticos y fiscales españoles han mentido (caso Couso); sabemos que el gobierno marroquí “amigo” está corrupto, fabrica calumnias y es agresivo.
Wikileaks sólo tiene un problema: sólo ha revelado documentos de política internacional. ¿Para cuando un wikileaks con los documentos de la política nacional y regional en España?
NOTA:
Este artículo se publicó en el diario ABC edición de Galicia, el día 11 de diciembre de 2010.
