Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Cádiz 1812: Nación y Constitución

El 19 de marzo de 1812 se aprobó la primera Constitución que reconocía la soberanía exclusiva de la Nación Española. Una celebración muy importante que no ha tenido la consideración oficial debida. Pero junto a este olvido hay otro riesgo y es el de quienes, con razón, alaben esta Constitución lo hagan a costa de minusvalorar la Nación que le dio vida. Aclaremos esta cuestión: la Constitución de 1812 no creó a la Nación, sino que fue la Nación la que creó esta Constitución.

Ya he dejado escrito aquí que la Constitución de 1812 es la más importante de nuestra historia y que debiera ser el 19 de marzo el «día de la Constitución». Lamentablemente, el gobierno Rajoy no parece haber hecho nada para subsanar el escaso relieve que su antecesor ha querido dar a esta conmemoración importantísima. Es cierto que sólo lleva tres meses en el poder… pero algo más se podría haber hecho.

Ahora me preocupa otra cuestión y es la de aclarar la relación entre «Nación» y «Constitución».
Algunos sostienen que antes de la Constitución de 1812 no existió la «Nación» española. La «Nación» fue, para ellos, una «creación» de la «Constitución». Algunos matizan que lo que «creó» la Constitución fue la nación «moderna».
La tesis tiene amplias consecuencias porque su aceptación deja abierta la puerta, en relación al pasado, a considerar que hubo en esta tierra otras «naciones» distintas de la española y, en relación al futuro, a introducir como modelo el «Estado federal».
Dentro de este grupo hay quien matiza diciendo que la Constitución «creó» la nación en sentido «moderno», aunque debieran aclarar qué diferencias hay entre una nación en sentido «moderno» y en sentido «antiguo». No creo que la atribución de la soberanía sea el elemento clave porque entonces: ¿dejó España de ser una nación en sentido «moderno» los larguísimos períodos de los dos últimos siglos en los que la Nación no fue considerada como titular exclusiva de la soberanía?

No. Creo que se equivocan.
La Nación española, como he dejado dicho aquí, nace el 8 de mayo de 589, fecha en la que con el III Concilio de Toledo se fragua la unidad cultural, religiosa y jurídica de una entidad política independiente llamada HISPANIA.
Fue precisamente esa unidad PREVIA la que da TODO EL SENTIDO a lo que ocurre durante la Reconquista, período en el que hubo UNA NACIÓN dividida en VARIOS REINOS. Me remito en este punto a José Antonio Maravall y a su obra, de referencia absoluta, «El concepto de España en la Edad Media» (Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1954) así como a los trabajos de Don Ramón Menéndez Pidal.

Esa nación siguió existiendo en la EDAD MODERNA. Y para ello conviene remitirse al trabajo de Mateo Ballester Rodríguez, «La identidad española en la Edad Moderna (1556-1665). Discursos, símbolos y mitos» (Tecnos, Madrid, 2010). Esa es la nación que aparece en un autor ilustrado importantísimo como es José Cadalso en sus «Cartas Marruecas«, publicadas en 1789, siete años después de la muerte de su autor.

La Nación Española, en definitiva, no se «crea» tras la invasión napoleónica. YA EXISTÍA PREVIAMENTE. No la «crea» la Constitución». Antes al contrario: ES LA NACIÓN LA QUE CREA LA «CONSTITUCIÓN».
No sería poco fruto de este aniversario que quedara clara esta idea: que la Constitución de 1812 fue posible porque ya existía una Nación. Y no viceversa.

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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