Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Crisis entre Francia y Marruecos (VI): de cómo Francia humilla a Mohamed VI

Es la escuela francesa de la diplomacia. El día en que, por fin, François Hollande se ha dignado conceder una audiencia a Mohamed VI el diario Le Monde hace público su anunciado reportaje sobre la fortuna del sultán marroquí en Suiza. Queda ahora en manos de Mohamed VI ponerse «enfermo» (excusa utilizada para cancelar su viaje a China, del que nunca más se supo) o ir a ver a Hollande el mismo día en que Le Monde publica una información extremadamente comprometedora para él.@Desdelatlantico.

I. LA CRISIS FRANCO-MARROQUÍ DESCUBRE EN FRANCIA EL VERDADERO ROSTRO DEL MAJZEN
La crisis franco-marroquí, larvada desde la derrota del amigo del majzen, Nicolas Sarkozy, en mayo de 2012, estalló en febrero de 2014 cuando una jueza francesa entregó en la residencia del embajador marroquí en Paris una citación para el siniestro jefe del espionaje perseguido por torturas (individuo que, sin embargo, ha sido condecorado por el gobierno Rajoy en otoño de 2014).
A partir de entonces, el majzen, descontrolado, ha multiplicados gestos de extrema hostilidad contra Francia que han revelado el verdadero rostro del supuesto «aliado». El momento crítico, a mi juicio, lo constituye el discurso de Mohamed VI en Abidjan unos pocos días después del estallido de la crisis. En ese discurso, refiriéndose, sin citarla, a Francia, Mohamed VI le lanzó un desafío en toda regla:

Ya no hay terrenos conquistados ni cotos privados. Sería una ilusión creer lo contrario. Sería igualmente, engañarse creer que hay proyectos grandes y pequeños
(…)
África es un gran continente, por sus fuerzas vivas, sus recursos y sus potencialidades. Debe encargarse de sí misma, ya no es un continente colonizado. Por eso África debe confiar en África. Requiere menos ayudas y más relaciones mutuamente benéficas.
(…)
África no debe ser rehén de su pasado

Mohamed VI dijo esas palabras en Abidjan, la capital de Costa de Marfil, uno de los países emblemáticos de la «Françafrique». Ni qué decir tiene que cuando dijo que «Africa debe confiar en África» quería decir que el «África negra francófona debe confiar en Marruecos».
A mi juicio, el discurso de Abdijan marcó un antes y un después en las relaciones de Francia y Marruecos. A partir de entonces quedó claro que Mohamed VI no quiere seguir siendo lo que Marruecos ha sido desde su independencia, el peón de Francia en África, en la «Françafrique». Antes bien, el majzen ha tenido la osadía de postularse para desplazar a Francia en el África Occidental francófona. Palabras mayores.
Todo lo que ha venido después, incluyendo la ausencia de Marruecos en la manifestación de solidaridad con Francia tras el brutal atentado de «Charlie Hebdo» son sólo confirmaciones de lo que se reveló abiertamente en Abidjan.

II. LA REANUDACIÓN DE LA COOPERACIÓN JUDICIAL, ¿MARCA UNA VERDADERA «RECONCILIACIÓN»?
El 31 de enero de 2015, casi un año después de la ruptura, se anunció el restablecimiento de la cooperación judicial entre ambos países después de que los respectivos ministros de Justicia anunciaran su intención de modificar el convenio internacional de cooperación vigente en este momento. Al escribir estas líneas no se ha publicado el texto de esta propuesta de modificación que, evidentemente, no está en vigor.
Un día después, el 1 de febrero, Radio France International, anunciaba que el viernes 30 de enero, por la tarde, Mohamed VI había llegado a París en «visita privada» y que podría haber un «encuentro informal» ese fin de semana. El hecho es que el fin de semana del 31 de enero/1 de febrero no hubo encuentro entre ambos. Igualmente no hubo encuentro durante la semana del 2 de febrero ni tampoco el fin de semana del 7-8 de febrero.
Finalmente, la página de la presidencia francesa anunció un encuentro para el lunes 9 de febrero.

Ahora bien, varias las circunstancias que proyectan algunas sombras sobre este encuentro.

Primero.
Es evidente que Hollande NO QUISO recibir a Mohamed VI estos dos fines de semana.
Una lectura de la agenda del presidente francés revela que el sábado 17 de enero o el domingo 25 de enero Hollande incluyó actividades en su agenda.
Sin embargo, los días 31 de enero y 1 de febrero, y 7 y 8 de febrero, no había NINGUNA actividad en la agenda del presidente Hollande por lo que, si éste hubiera querido, le habría recibido.

Segundo.
La audiencia concedida por Hollande a Mohamed VI es UNA de las TRES que tiene dispuestas para el lunes 9 de febrero: a las 12h00 con Pierre PRINGUET, presidente de la asociación francesa de empresas privadas, a las 15h30 con Jean-Michel BAYLET, Presidente del Partido radical de izquierda, y a las 17’00 con Mohamed VI.

No parece que estas circunstancias permitan hablar precisamente de una «efusiva» «reconciliación».

III. FRANCIA HUMILLA A MOHAMED VI EL DÍA EN QUE HOLLANDE LE RECIBE
Pero la traca final iba a llegar en la víspera del encuentro. Ya el día 4 de febrero el digital del núcleo del majzen filtró las cartas que dos importantes periodistas franceses (Gérard Davet y Fabrice Lhomme) del diario «Le Monde» dirigieron a tres personas: Munir Mayidi (secretario personal de Mohamed VI y gestor de sus asuntos financieros), Mulay Rashid (Hermano menor de Mohamed VI) y Lalla Meryem (hermana mayor de Mohamed VI).
En esas cartas los periodistas de Le Monde les preguntaban por una serie de cuentas en el banco HSBC en Ginebra (Suiza) para contrastar la información de la que disponían y sobre la que anunciaban la publicación de un artículo.
Queda claro que la intención de «Le Monde» de publicar de forma inminente un artículo sobre la fortuna de la familia real marroquí en cuentas suizas no era un secreto. Lo que significa que es altamente probable (por no decir, absolutamente seguro) que Mohamed VI haya pedido a Hollande que esa publicación, sino se censure, al menos se aplace. El hecho de que «Le Monde» anuncie en la noche del domingo 8 de febrero, cuando ya se conoce oficialmente que Hollande recibirá a Mohamed VI el lunes 9 de febrero, que va a publicar este asunto en su edición de ese mismo lunes 9 de febrero, es, SIN NINGUNA DUDA, un «mensaje» claro.
Si tenemos en cuenta que es costumbre inveterada marroquí culpar a los gobiernos occidentales (especialmente de Francia y España) de las informaciones críticas con el régimen alauita de los medios de comunicación de los respectivos países, es evidente que (sea o no sea así en realidad) para el majzen esta publicación es responsabilidad del presidente Hollande.

Hollande de esta forma humilla el 9 de febrero de 2015 al mismo Mohamed VI que se atrevió a desafiar a Francia en la capital de Costa de Marfil el 24 de febrero de 2014.
Si Mohamed VI acude a la cita fijada, tendrá que «tragarse» el artículo de «Le Monde» sentando un GRAVÍSIMO PRECEDENTE que podrá ser repetido, sin ir más lejos, en España.
Si Mohamed VI cancela la cita (aduciendo, por ejemplo, que se ha puesto «enfermo») se habrá hecho él mismo responsable de que la supuesta «reconciliación» franco-marroquí se haya frustrado.

Hollande, así, ha infligido a Mohamed VI la mayor humillación sufrida después de que España recuperara el islote de Perejil ocupado por Marruecos en julio de 2002.

SOBRE ESTE MISMO ASUNTO

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Autor

Carlos Ruiz

Catedrático de Derecho Constitucional

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Catedrático de Derecho Constitucional

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