LA RELACIÓN ECONÓMICA EN NIVELES HISTÓRICOS

China acelera la ‘invasión’ de España, ayudada por Sánchez, Zapatero y los comisionistas del PSOE

El capital chino en España se incrementa notablemente en 2025 mientras el Gobierno refuerza lazos políticos y comerciales con Pekín, tensionando aun más la relación con Washington

José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez y Xi Jinping
José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez y Xi Jinping. PD

En un contexto de crecientes tensiones comerciales globales, China ha elogiado públicamente al socialista Pedro Sánchez, por su «resistencia» y «enfoque pragmático”.

Dicen los jerarcas comunistas a través de su prensa oficial, que el presidente del Gobierno español defiende una relación estratégica con Pekín frente a las presiones de la administración Trump, a la que acusan de «estrangular las gargantas de todos los países con aranceles extorsivos».

Durante la visita de Sánchez a Pekín, el poderoso Xi Jinping instó al marido de Begoña a «luchar juntos contra las amenazas unilaterales de EE.UU.», apostando por un bloque de naciones, que en opinión de los expertos están todas en el ‘lado oscuro’.

No es de extrañar que el gigante asiático este contento con el régimen sanchista.

2025 representa un punto de inflexión en las relaciones económicas entre España y China.

Según datos oficiales, la inversión china en suelo español se ha sextuplicado en solo un año, alcanzando los 467,3 millones de euros en el primer semestre, lo que equivale a un asombroso aumento del 522% respecto al periodo anterior.

Este dato cobra aún más importancia si se considera el panorama general: mientras la inversión extranjera total en España caía drásticamente, el capital chino rompió esa tendencia y comenzó a ganar protagonismo, representando ya el 5,5% del total recibido durante ese tiempo.

Este crecimiento se debe, en parte, a la estrategia de diversificación internacional que sigue el gigante asiático y a la percepción de España como una puerta amigable hacia el mercado europeo.

Sectores como la información, las actividades inmobiliarias, la alimentación y la energía han sido los principales destinatarios del capital chino.

Entre las operaciones más destacadas se encuentra la reactivación de la antigua planta de Nissan Motor Ibérica en la Zona Franca de Barcelona, llevada a cabo por Chery Automobile y Ebro-EV Motors. Este proyecto prevé una producción de hasta 150.000 vehículos anuales con una inversión prevista de 400 millones de euros.

Comercio bilateral en pleno desarrollo

El intercambio comercial entre ambos países también está experimentando un notable crecimiento. En el primer semestre de 2025, las importaciones españolas desde China aumentaron un 16%, mientras que las exportaciones hacia el país asiático crecieron un 14%. El volumen total de intercambios supera ya los 50.000 millones de euros anuales, aunque se observa una balanza comercial cada vez más favorable para China, con un déficit español que ronda los 40.000 millones de euros. Este desbalance, aunque inquietante para ciertos sectores, se inscribe dentro de una tendencia global que favorece una mayor integración de China en las cadenas de suministro europeas.

En el ámbito político, el Gobierno de Pedro Sánchez ha tomado decisiones claras para estrechar los lazos con Pekín. Los encuentros entre Sánchez y Xi Jinping han sido habituales en los últimos años, consolidando así a España como un socio estratégico dentro de la Unión Europea para el gigante asiático. Este acercamiento se traduce en una mayor presencia del país asiático dentro de la estrategia española de comercio exterior, donde ya se menciona más frecuentemente a China que a Estados Unidos.

Uno de los episodios que ha generado recelos a nivel internacional es el respaldo del Ejecutivo español a la expansión de empresas tecnológicas chinas como Huawei en el sector telecomunicaciones. Mientras que tanto la UE como EEUU han endurecido su postura ante posibles riesgos de seguridad, el Gobierno español ha optado por mantener una posición dialogante, permitiendo que la multinacional opere en infraestructuras clave.

Las muestras de buena sintonía no solo han quedado en lo político; también han llegado al plano protocolario. El Gobierno chino felicitó al Ejecutivo español tras las recientes elecciones y expresó públicamente su confianza en la estabilidad económica y política del país.

¿Aliados o dependientes? Un debate abierto

La comunidad china establecida en España, que ya supera los 226.000 habitantes, ha desempeñado un papel crucial en dinamizar la economía local. Aunque anteriormente su presencia estaba limitada a sectores como el comercio minorista o la hostelería, hoy su actividad abarca áreas como logística, tecnología e inmobiliaria, con marcas y proyectos internacionales destacados.

Empresas como Three Gorges y CATL han llevado a cabo inversiones significativas; desde adquirir grandes plantas solares hasta construir la mayor fábrica de baterías del país en Zaragoza, junto a la multinacional Stellantis. Estas acciones refuerzan la imagen de España como destino estratégico para las multinacionales chinas que buscan expandirse globalmente.

La notable subida del capital chino y el cambio diplomático adoptado por España no pasan desapercibidos entre círculos internacionales. En Washington y algunos sectores europeos existe inquietud ante el creciente poderío económico chino, especialmente en industrias consideradas críticas. Las voces críticas advierten que aunque el capital chino representa apenas el 2% de toda la inversión extranjera en España, su rápido crecimiento y concentración en sectores estratégicos podrían conllevar una dependencia excesiva a medio plazo en áreas sensibles como tecnología, energía o automoción.

A pesar del auge actual, los volúmenes absolutos de inversión china aún distan mucho de los récords alcanzados en 2017 cuando superaron los 3.000 millones de euros. El futuro dependerá de transformar estas inversiones actuales en proyectos industriales sostenibles a largo plazo y mantener relaciones basadas en reciprocidad y seguridad jurídica.

España vive un renovado interés por parte china; sin embargo, parte desde un punto más bajo comparado con hace diez años. Los próximos años serán decisivos para evaluar si esta apuesta por parte de multinacionales asiáticas resulta en empleo estable, transferencia tecnológica e integración efectiva dentro del tejido productivo nacional. Mientras tanto, será crucial seguir avanzando con iniciativas conjuntas como las impulsadas por empresas como Huawei, Chery o CATL, que definirán la agenda bilateral.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído