Como se suele decir popularmente, nos han dado gato por liebre con la bajada de precios de los combustibles.
El 29 de marzo de 2022, Pedro Sánchez anunció el paquete de medidas que pretende paliar el incremento de precios. Entre esas medidas estaba la bajada de 20 céntimos en los carburantes para todos los ciudadanos. Ante esto, las gasolineras no dudaron en responder y tal y como afirma el periódico ‘El Mundo‘:
«Sólo en un día, el precio de la gasolina y del gasóleo en un gran número de estos establecimientos se disparó por encima de los cinco céntimos por litro, según refleja la estadística de precios que maneja y actualiza cada día la Secretaría de Estado de Energía. Esta cantidad se equipara al esfuerzo que el Ejecutivo ha pedido a petroleras y gasolineros como contribución a resolver la crisis de precios energéticos y ayudar a reducir la inflación, mientras que Hacienda asumirá otros 15 céntimos».
De esta forma, las víctimas siguen siendo los bolsillos de todos los españoles. El coste medio del litro de gasóleo se volvió a posicionar «en su nivel más alto desde que se inició el conflicto de Ucrania: 1,85 euros«. El sector se excusa en el aumento de la «cotización internacional de los carburantes».

Pedro Sánchez
La alta inflación que padece España (situada en un 9,8% en marzo de 2022) es la que hizo que el Gobierno espabilase y elaborara un plan de choque, aunque, desde luego, con una inflación de casi dos cifras continúa siendo insuficiente. La rebaja en los combustibles estaba, en un principio, destinada a los transportistas, quienes se pusieron en huelga hace dos semanas para protestar por la subida de precios en los carburantes. Al final, Pedro Sánchez entendió que lo correcto era extender esta rebaja a toda la población:
«Además, el Gobierno obligará a las gasolineras «sean del tamaño que sean», explican en el Ministerio de Transición Ecológica, a contribuir a la rebaja aportando un descuento por su cuenta mínimo de cinco céntimos por litro».
La CEEES, Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, la patronal de todas las pequeñas y medianas empresas propietarias de gasolineras, le reclamó al Gobierno que «clarificara» rápidamente «cómo se iba a adoptar la medida anunciada unas horas antes tras el temor que había desatado entre muchos de sus asociados».

El Ejecutivo, que era consciente de que la medida anunciada podía desembocar en una mala práctica por parte de las gasolineras, le echa ahora parte de la responsabilidad a la CNMC, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. A esta última, le ha pedido que «analice al detalle la evolución de los precios«. El medio mencionado anteriormente, además, añade:
«En todo caso, este organismo independiente lleva a cabo desde que se inició la guerra en Ucrania un estudio ‘gasolinera a gasolinera’ de la evolución de los precios utilizando la misma base de datos de Energía, aunque reconoce que se trata de un sector liberalizado donde cada establecimiento tiene capacidad para fijar precios y en la práctica es muy difícil detectar una concertación punible.
Las estaciones de servicio que han disparado los precios por encima de los cinco céntimos en un solo día son realmente una minoría entre las cerca de 11.500 que operan en el país».
