Dice que subirá tributos "a los que más tienen, las grandes corporaciones y grandes patrimonios, no a las pymes", pero el palo será general y empobrecerá a la atribulada clase media española

Tras su nefasta gestión del coronavirus y ocultar miles de muertos, Sánchez se apresta a freírnos a impuestos

El Gobierno PSOE-Podemos ustilizará a la Brunete Peedrete mediática para vender la idea de que pagan los que más tienen, pero las tasas a los 121.000 ‘ricos’ sólo permitirán recaudar 520 millones de euros

Tras su nefasta gestión del coronavirus y ocultar miles de muertos, Sánchez se apresta a freírnos a impuestos
Pedro Sánchez y la crisis económica en España. PD

Que nadie se llame a engaño: tras su nefasta gestión del coronavirus y ocultar miles de muertos, el inepto Pedro Sánchez se apresta a freírnos a impuestos

Por si había alguna duda, el presidente socialista confirmaba este 2 de julio de 2020 en LaSexta, su televisión amiga, que es «inevitable» la aprobación de una reforma fiscal, que contemplará una subida del IRPF a las rentas altas, un aumento del tipo del Impuesto de Sociedades para las grandes corporaciones y un alza de impuestos especiales y medioambientales, entre otros.

Y tuvo la caradura de repetir varias veces que los hará por ‘justicia social’.

Aunque dice que ahora es inevitable incrementar la fiscalidad a los españoles, ya llevaba estas medidas en su acuerdo de Gobierno de Coalición con Podemos. Entonces, no había pandemia en España.

Estas ideas están reflejadas en el programa de Gobierno que acordaron el PSOE y Unidas Podemos a finales del año pasado… y parece ser que serán de las que sobrevivan a la crisis del coronavirus y se retomen en los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno tiene que tramitar para 2021.

LA GRAN MENTIRA

La frase ‘por justicia social’ parece una broma macabra.

Todas las subidas de impuestos tienen afán recaudatorio. Si lo que le preocupase al líder socialista y sus multitudinario equipo de ministros y colegas fuera la justicia social, habría atajado la administración paralela, esa red clientelar de empresas y fundaciones fantasma, que alimentan por toda España, allá donde gobiernan.

Si al PSOE le preocupase la justicia social, no habría subido impuestos a familias y empresas en todas las comunidades autónomas gobernadas con Podemos hasta alcanzar una presión fiscal entre un punto y hasta dos puntos superior a la media nacional.

El cuento de demonizar las rentas altas empieza por el lenguaje.

“Rentas altas”. ¿Quién define “altas”?

Parte de hacer creer al que lo lee o escucha que es una renta injusta o desproporcionada. No dicen “las rentas más productivas” o “las rentas mejor remuneradas”, no.

El PSOE y Podemos sueltan el cuento de que 600.000 personas van a pagar 20.000 millones más de gastos anuales y, mientras el personal trata de digerir el mensaje, suben los impuestos a todos con nombres originales (verdes, locales, regionales, Google, CO2). Luego bajan el listón “de rico” a medida que su voracidad confiscatoria no se ve saciada.

Hasta usted es rico y no se había enterado.

En España, el contribuyente medio dedica 177 días de sueldo anual para pagar impuestos.

Las “rentas altas”, por su parte, trabajan 180 días al año solo para pagar impuestos.

Si partimos de un contribuyente soltero y sin hijos que gana 150.000 euros brutos al año, vemos que su cuña fiscal ya es del 48,25% en las comunidades autónomas del régimen común, y que llega hasta el 53,11% en Navarra.

El concepto de “renta alta” es en realidad casi inexistente en España.

Las rentas de 150.000 euros abonan unos 84.000 al año en impuestos, antes de entrar en impuestos indirectos, al ahorro, a la vivienda, etc.

Es decir, el equivalente a unos cuatro sueldos brutos medianos.

IMPACTO DEL PALO FISCAL

¿Cuál será su impacto de todas las subidas de impuestos que prepara el Gobierno Psoe-Podemos?

Pobre y escaso, teniendo en cuenta que España afronta una pérdida de recaudación pública que podría llegar a ser de 46.000 millones de euros (cerca de un 4% de PIB) en 2020 por la debacle económica, según ha calculado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

Para paliarlo, la apuesta del Gobierno PSOE-Podemos son gestos como subir el IRPF en las clases altas. Concretamente, el alza será de dos puntos para los contribuyentes que tengan rentas superiores a 130.000 euros y cuatro puntos para las que excendan de 300.000 euros.

Según los cálculos del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), la medida tocaría los impuestos de 121.550 personas.

Entre ellas estarían los 8.400 contribuyentes con mayores rentas del país, que aumentarían su tributación a través del IRPF en unos 28.000 euros cada uno de ellos.

Sánchez cree que el impuesto a grandes fortunas propuesto por Unidas Podemos podría ser un «fetiche», por lo que opta por subir Patrimonio y otros gravámenes existentes.

Aunque Sánchez no lo dice, lo que quiere el Banco de España es subir el IVA.

No el tipo general, sino los tipos reducidos y superreducidos.

Sin embargo, otros países europeos, como Italia o Alemania, han preferido reducir este tributo para incentivar el consumo

EL MENSAJE DE MONCLOA

Sánchez volvió a repetir en LaSexta que España presenta una diferencia de 7 puntos de PIB respecto a los ingresos fiscales en comparación a la media de la UE, algo «insostenible» para poder contar con un sistema de salud público «extraordinario» en línea con el de los países nórdicos.

«Vamos a hacer una reforma fiscal, queremos tener un Estado de bienestar y vamos a hacer justicia fiscal, que pasa por subir impuestos a grandes corporaciones y no a pequeñas y medianas empresas, así como intensificar» la imposición medioambiental.

Preguntado sobre si el Ejecutivo contempla modificar los tipos reducidos del IVA y su postura acerca del ‘impuesto para ricos’ propuesto por Unidas Podemos, Sánchez no se ha pronunciado sobre lo primero y ha insistido en que lo más importante es la justicia fiscal.

Así, ha recordado que el impuestos a grandes fortunas «no estaba dentro del acuerdo de Gobierno».

«Intelectualmente cómo vamos a estar en contra de que aquellos que tienen más paguen más impuestos, pero la cuestión es si no deja de ser un fetiche o entramos de lleno donde están esos patrimonios y les hacemos tributar».

Subrayó que las grandes corporaciones pagan un tipo en el Impuesto de Sociedades inferior al 10%, mientras que las pequeñas empresas y los autónomos «pagan más», por ello que cree ese es el debate que hay que abordar.

Asimismo, ha apuntado en materia de IRPF, que la propuesta del Ejecutivo pasa por aumentar la fiscalidad de los tramos más altos.

LA TESIS NO SE SOSTIENE

El Ejecutivo socailcomunista mantiene la tesis de una reforma fiscal contemplada ya en el acuerdo programático, que incluía como medidas un tipo mínimo del 15% en Sociedades, del 18% para banca y petroleras, un gravamen del 5% de los dividendos a empresas, la creación de las tasas Tobin y Google, un aumento del IRPF a las rentas altas; una subida del 1% en Patrimonio a fortunas de más de 10 millones, la equiparación del diésel con la gasolina o una nueva ley de lucha contra el fraude, a las que se han sumado posteriormente el impuesto a plásticos de un solo uso, y la intención de un nuevo impuesto especial al transporte aéreo.

El Impuesto sobre el Patrimonio lleva en el foco del Gobierno desde el principio del mandato de Sánchez. Ya se había planteado subirlo para hacer tributar más a las clases altas españolas.

Sin embargo, si no se reforma y armoniza a nivel estatal, no serviría de nada incrementar su fiscalidad: las comunidades autónomas lo pueden bonificar hasta prácticamente anularlo, algo que ya ocurre en Madrid.

Respecto a las grandes empresas, el Gobierno quiere ejecutar su plan a través del Impuesto de Sociedades. Por un lado, generando un tipo mínimo del 15% no deducible, una apuesta con escaso impacto según los fiscalistas porque los grandes conglomerados presentes en España ya pagarían por encima de este tipo fiscal.

Más efectivo, en términos recaudatorios, es la limitación que se prevé para la exención de la repatriación de dividendos obtenidos en el extranjero, que pasaría de un 100% al 95%.

Sin embargo, los técnicos de Hacienda avisan de que hacer predicciones en el caso de Sociedades es virtualmente imposible. La constante variabilidad del escenario de la crisis económica impide hacer pronósticos fiables. Algo que, avisan, también puede suceder en el caso del IRPF.

Otras fórmulas

Aunque el incremento de impuestos a grandes empresas y rentas altas son las fórmulas tributarias más recientes confirmadas por Sánchez, el Gobierno maneja otras iniciativas paralelas.

Entre ellas están las tasas Google y Tobin. El Ministerio de Hacienda está tratando de acelerar por todos los medios la tramitación parlamentaria (incluso ha pedido ampliar el periodo de apertura del Congreso) de los nuevos impuestos a ciertas operaciones digitales -que tiene como fin hacer pasar por caja a gigantes como Google, Facebook o Amazon- y a las transacciones financieras.

También entra en liza la nueva fiscalidad verde. En este campo estaría la subida de los impuestos del diésel (para equipararlo con la gasolina) y el tributo ya planteado para plásticos de un solo uso.

Así mismo, el Gobierno recortará beneficios fiscales que hoy están activos.

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