ESPAÑA, PAÍS SIN LEY

El Gobierno PSOE-Podemos anima y estimula a los ‘okupas’

La okupación sube un 5% desde la investidura del socialista Sánchez

El Gobierno PSOE-Podemos anima y estimula a los 'okupas'

El socialcomunismo se empeña en decir que la okupación es un problema artificial, inflado por el centro derecha y algunos medios de comunicación con el objetivo de crear un falso clima de inseguridad.

Podemos, a través de Pablo Iglesias, ha llegado a decir que la okupación no es un problema, sino la existencia de fondos buitres que han encarecido el alquiler con el apoyo del PP.

Pues bien, si la estadística no engaña -puede estar distorsionada porque son muchas las víctimas de los okupas que no denuncian por miedo a un interminable proceso judicial- la okupación ha crecido en España un 5% desde la llegada del Gobierno socialcomunista.

Como subraya Carlos Cuesta en OKdiario este 29 de septiembre de 2020, de enero a junio de 2020, el número de casos ha crecido hasta los 7.450 en el conjunto de España, 357 más que los registrados en el mismo periodo de 2019.

Y todo ello, además, impulsado por dos comunidades: Cataluña -con ERC en la alianza de Gobierno- y la Comunidad Valenciana, con mando del PSOE, Podemos y Compromís. O sea, allá donde gobierna el socialcomunismo, la okupación se dispara.

Valga como ejemplo que en Comunidades como Madrid estos delitos se reducen de 726 casos a 657, mientras que en Cataluña (especialmente Barcelona) y Comunidad valenciana el incremento es del  13% y 14% respectivamente. La primera comunidad está gobernada por los separatistas, pero la Ciudad Condal está controlada por el populismo y Ada Colau, su alcaldesa, no ha ocultado nunca su proximidad al movimiento okupa.

Parece evidente que existe una relación causa-efecto evidente: allá donde las fuerzas «progresistas» alcanzan el poder, las okupaciones crecen.

Es natural: el «progresismo» es tan comprensivo con los okupas, que estos se han venido a arriba. Hasta el punto de que un okupa detenido recientemente en Guadalajara arremetió contra los policías al grito de «la usurpación no es delito, que lo ha dicho Pablo Iglesias». O sea, el salvoconducto de los delicuentes es invocar el mismísimo vicepresidente segundo del Gobierno de España. Verde y con asas.

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