El Tocadiscos de Biegler

Pablo G. Vázquez

Podemos es la Herencia de Torquemada versión 2.0

Podemos es la Herencia de Torquemada versión 2.0

Vivir en esta época digital (al calor de la Red de Ecos que representan Twitter, Facebook, Instagram, Blogs, Webs etc..)  tiene una ventaja para nada desdeñable: te permite colegir  con mayor precisión quién es cada uno en realidad y la verdadera posición que ostentan en el espectro social patrio.

El caso de PODEMOS me fascina; un movimiento social necesario (el 15-M) canalizado en todo un Partido Político (al uso) que, a pesar de pregonar a viento y marea la necesidad de una Democracia real, lo que en verdad practica (por acción y omisión) es una de las actuaciones históricamente más autocráticas posibles: la censura.

Efectivamente, voy a poner un par de ilustrativos ejemplos de ellos:

1º) Cuando salta el escándalo inmobiliario de Junior (Ramón Espinar hijo) el pasado noviembre, en WIKIPEDIA se añadió rápidamente la entrada de que, en fecha tal, se había hecho público que había obtenido una plusvalía por la venta de una vivienda con protección pública (hecho cierto, verídico y objetivo, no negado por su protagonista).

Horas después, gracias a hordas de internautas (pro Junior, evidentemente), dicha entrada desapareció de la Wikipedia, por mor de la técnica de que cuantas más denuncias reciba una entrada antes la organización de dicha web procede a su retirada.

A día de hoy, si uno entra en dicha página, es como si el caso inmobiliario Ramón Espinar (Jr.) no hubiera existido, o, más bien, hubiera sido el producto de una maquiavélica mente procedente de la «Caverna».

2º) Similar destino han tenido grupos en Facebook muy críticos con Podemos, que, por idéntica técnica digital, se han visto obligados a desaparecer o a tener que abrir otro grupo o página.

Es evidente que estamos, como mínimo, ante trolls permitidos y alentados  por la propia organización podemita. Lo que no alcanzo a comprender es el motivo por el que no soportan la disensión, hasta tal punto de permitir estas actuaciones, con el agravante de que representan ya intereses públicos y aspiran a gobernar.

Pues bien, estamos ante una ecuación histórico-política incuestionable: al golpear la libertad de expresión en el fondo se está golpeando la libertad de pensamiento.  Al constituir esencialmente ésta el núcleo racional de la libertad de expresión, resulta entonces perfectamente comprensible  que, en regímenes político-inquisitoriales, se pase con suma facilidad del régimen de punición de la expresión al régimen de la punibilidad de las ideas. Tomemos nota de ello votantes, aspirantes y sociedad.

Desde luego, si el que fuera Inquisidor General español y confesor de los Reyes, Tomás de Torquemada, levantara la cabeza y pudiera contemplar lo aquí descrito, se congratularía sin duda alguna al comprobar que parte de su «legado», al menos, sigue vivo.

A cuidarse, meus.

P.

 

 

 

 

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Pablo G. Vázquez

Analista Investigador Derecho / Sociedad / Política / Economía

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