Los inversores blue chip del vino

En estos momentos en los que los fantasmas de la crisis económica están a la orden del día, los asesores financieros recomiendan invertir en valores sólidos, lo que se conoce habitualmente como valores blue chip, es decir, los correspondientes a empresas estables, con economía saneada y poca volatibilidad, gran volumen de contratación y con subidas continuadas aunque moderadas en largos periodos de tiempo.

Los bancos, las eléctricas o las compañías telefónicas son algunas de las empresas que se han considerado tradicionalmente como valores blue chip. Por el contrario, los valores más volátiles, correspondientes a pequeñas empresas con poco recorrido histórico, suelen denominarse en el argot de la Bolsa como chicharros, inversiones que pueden ser rentables a corto plazo pero que implican riesgos claros en el largo.

Esta terminología se ha trasladado también al mundo del vino, que no deja de ser una actividad empresarial, denominándose como blue chip a los mejores vinos de las mejores bodegas, con los que incluso se especula, por ejemplo, a través de la compra en primeur. Ante las fluctuaciones actuales en los sistemas de inversión internacionales, algunos inversores se han ido introduciendo en el mundo de las bodegas, incluyendo tanto grupos económicos como personas individuales: capital nuevo que viene a engrosar los activos de las bodegas o que entran en el sector con sus también nuevos proyectos. Todo ello pese a que a veces el equilibrio entre el azul del blue chip y el rosa del papel couché, pueda ser difícil de mantener.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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