Hace once meses la vida de Paula, una niña de tan sólo 9 años, dio un giro radical. Un virus se presentó repentinamente provocándole una lesión en la médula espinal. Desde entonces, Paula va en silla de ruedas, lo que no le impide jugar, soñar, sonreír y seguir creciendo. Aunque Paula es sometida a rigurosos controles médicos, su familia en ningún momento ha recibido ayuda estatal y siguen esperando que en su escuela se realicen las adaptaciones pertinentes para su discapacidad. Mientras, sus padres proyectan todo su amor y esfuerzo en el día a día de Paula.
Pero no es una historia única, como pueden suponer: hay más, muchas y en todas partes. Por ello, FANN (Fundación Ayuda a Niños Necesitados) nace con el ánimo de ofrecer, a niños y niñas como Paula, un día inolvidable en contacto con el mundo ecuestre y la naturaleza, con material adaptado a sus necesidades.
A su vez, nos informan desde la Fundación que uno de sus puntos clave es hacer comprender a los hijos que ayudar a otro niño, con cualquier tipo de discapacidad, es mucho más gratificante que pasar de nivel en un juego electrónico. A este doble objetivo se aspira, consiguiendo que convivan y jueguen en unas jornadas con talleres y actividades minuciosamente adaptadas y preparadas para ellos. La integración y la concienciación de los niños es lo que se pretende mediante el juego y el deporte.
Estas jornadas, en concreto, se llevarán a cabo en la hípica La Aldea Ecuestre situada en Fuente el Saz (Madrid), para que los niños, en compañía de personal cualificado y material adaptado, disfruten de un fantástico día. Está comprobado que trabajar con caballos es un medio de rehabilitación de distintas patologías relacionadas con enfermedades psicomotrices.
FANN constituye la cristalización de una admirable iniciativa liderada por Íñigo González- Choren, un padre empeñado y preocupado por la felicidad y educación de sus hijos, consciente hasta el extremo de que otros niños carecen de las mismas posibilidades que los suyos. Esta preocupación guarda relación directa con lo que pretende inculcar a los hijos: el respeto y la comprensión hacia esos niños, así como la concienciación de la vida plena que, por suerte, les ha tocado vivir.
Convivir, colaborar y disfrutar de un día de juegos, deporte y diversión todos juntos serán las pautas que seguirá FANN para alcanzar su doble objetivo: integración y concienciación de los pequeños.
