A Contracorriente

Enrique Arias Vega

Nada de política

Le supongo, querido lector, hasta el bisoñé de tanta política. Hemos tenido una intensa campaña electoral, antes una larga precampaña y precediéndola, incluso, un crispante escenario preparatorio de todo ello. Uf.

Tanta confrontación dialéctica, pacífica y libre, no obsta para que los hijos de puta de siempre perpetren otro asesinato. Pero ése es un tristísimo tema que excede con mucho las intenciones de nuestro modesto espacio.

Hablaba aquí, simplemente, de lo fatigosa que resulta la política de verborrea, mítines y constantes declaraciones, aunque como reconocía el gran humorista francés Wolinsky, en uno de sus deliciosos libros de viñetas: Todo es política en la vida.

Así que no hay por donde agarrarlo. Si hablamos de la entretenida película de Hollywood En el punto de mira, localizada en una Salamanca de ficción, eso es política. Pero también lo es el culebrón de David Albelda y el Valencia C.F. Y el que los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer aparezcan entre los más ricos del mundo tras haber estafado 42 millones de euros a sus socios en Urbanor. O que suba el euríbor dichoso, que no sabemos muy bien lo que es, pero que fastidiar nos fastidia un rato.

No hay, pues, manera de abstraerse de la política.

Por ejemplo, ahora que ha terminado la campaña, comienza la rebaja de las promesas electorales, cuyo incumplimiento durará hasta las próximas elecciones. Y da lo mismo para ello que haya ganado un partido y no el otro.

La campaña ha consistido en una puja permanente, a ver quién nos seducía más con sus ofertas. Ningún partido ha llegado a regalarnos cuchillos jamoneros, cadenas musicales o máquinas de depilar, como hacen las entidades de crédito. Lo suyo ha sido, incluso, más espectacular, prometiéndonos dinero en mano. Como en la película Una noche en la ópera, «¡y también dos huevos duros!”, que añadía siempre Harpo Marx a la comanda que le hacía al camarero su hermano Groucho.

Ya ven. No quería haberles hablado de política, pero ha resultado imposible. Y es que, insisto, el estudio más riguroso que conozco revela que ningún partido cumple más del 60 por ciento de lo que promete. A una escala más reducida, realicé ese test en un ayuntamiento y no les cuento cómo se puso el alcalde cuando revelé el dato: como un tigre de Bengala con este humilde servidor.

Así que si ustedes consiguen pasar las próximas semanas sin hablar de política, les felicito y sólo les pido que me cuenten la receta para poder aplicármela yo también.

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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