Apoyo de «la diversidad ideológica»
En política uno puede creer y hasta odiar lo que quiera. Allá él y su conciencia. Incluso puede asesinar en apoyo de sus creencias, como han hecho los miembros de ETA que se han transmutado luego en demócratas sui géneris. Eso debe ser lo que la vicepresidenta Carmen Calvo denomina “diversidad ideológica”. Es una manera fina de llamarlo.