Oído en la interesante película «La vida de los otros»:
-¿En que sé diferencia un teléfono del camarada Erich Honecker, presidente de la comunista República Democrática Alemana?
-En nada. Ambos deben ser colgados.
Las dictaduras activan el sentido del humor de los constreñidos ciudadanos. Tal chiste se menciona en la película en boca de uno de los jefes de la temida Stassi, la policia secreta, haciendo alarde de saber los chistes que circulan en contra del régimen.
«La vida de los otros» es impactante. Como lo fue la vida en el socialismo real. Nuestros vecinos orientales de este continente sufrieron lo indecible mientras duraron aquellos regímenes.
Y mucho progresista de salón debiera pedir público perdón por las sandeces vertidas negando lo innegable: que eran dictaduras.