Cada vez me doy mayor cuenta de mi inminente transformación en lo que podríamos llamar un telespectador no-lineal. En otras palabras: que voy a consumir los programas a mi bola: cuando yo quiera y las veces que quiera.
¿Qué sentido tiene ya echarse en el sofá a ver qué echan? ¿O el uso compulsivo y estéril del zapping?
El propio YouTube está repleto de videoclips e inserciones varias dignas de seguimiento. Veo a menudo, por ejemplo, capítulos de «Redes», la excelente serie divulgativa de Eduard Punset. Y me lo paso muy bien.
¿Por qué llevarse berrinches con la insufrible programación televisiva cuando hay auténticas joyas disponibles, almacenables en módicos discos duros de muchos GigaBytes, aparte del acceso gratuitoa a las webs de las televisiones a la carta?
Y no digamos el descubriemiento de programación televisiva por Internet de países salerosos como República Dominicana y otros.
No, no quiero ser ya nunca más un telespectador lineal. No quiero que me programen mi entretenimiento. Quiero seleccionarlo y programarlo yo mismo.
Y éste es el signo de los tiempos: ganar en agilidad tecnológica para acudir a nuestro Banco de Programas Pendientes de Visionado, bien seleccionados. Lo mejor de lo mejor. Sin medianías ni basura audiovisual.
Hay tanto por ver y la vida de un telespectador es tan breve que hay que amotinarse cuanto antes y hacer la revolución en cuanto a hábitos de consumo televisivo.
¿Se apuntan?